Lukas 6

Minah | Lukas, Relatos | Thursday, 26 July 2007

Emocionante final, si señor! no os voy a dejar en vilo ahí pensando si este es un fin definitivo, menuda putada para los que estéis enganchados :D hay un segundo capítulo, pero ya no os puedo decir como será, si con los mismos personajes, o no, … qué malaaaa que soy! jaja. Eso sí, es lo más vicioso que he escrito nunca y no sólo eso, sino que entre las féminas está teniendo mucho mucho tirón, así que yo de vosotros, caballeros, tomaría nota, jaja ;) ¿Te has perdido?, lee las 5 entregas anteriores [La traición 1] - [El secuestro 2] - [El síndrome de Estocolmo 3] - [La venganza de Jon 4] - [Cómplice 5]

Llovía muy fuerte, me desperté al oír que el rayo había caído cerca justo cuando soñaba que Lukas me apuntaba con su pistola, coincidiendo con su disparo. Me senté en la cama jadeando. Estaba sola de nuevo, me puse el forro polar de Lukas y caminé hacía la primera habitación donde vi luz encendida. Él estaba sentado, con el torso desnudo, de espaldas, encima de la mesa las dos mochilas, un montón de dinero perfectamente ordenado y supongo que contado y en la otra bolsa estaba lleno de pipas de distintas clases. Lukas estaba examinándolas, recargaba los cargadores y comprobaba luego que estuvieran bien calibradas apuntando a un lugar de la pared.

- Se atasca – dijo hablando para si mismo intentando que la pistola respondiera.
- Lukas…
- Ah, ¿estás ahí? ¿Hace mucho rato? – dijo pero me costó entenderle tenía algo en la boca.
- No, sólo un minuto – mientras me acercaba a él, tenía un chupachup en la boca, sonreí al verlo.
- Sí, no te rías, estoy intentando dejar de fumar, fumaba mucho, hace 3 meses que nada.
- Un tipo duro que se deja el tabaco y se vicia con los chupachups. Vaya, enhorabuena, 3 meses. He de decirle que vale la pena, saben muy bien sus besos ahora que no fuma.
- No te creas, ahora con toda esta situación me visto tentado en varias ocasiones. ¿Quieres uno? Tengo más en la bolsa que hay en el sofá. Te vendrá bien la glucosa, comes muy poco. Así no vas a crecer ;)

Oía a Lukas trajinando la pistola tras de mi, con el mal sabor de la pesadilla aún en los labios, estaba poniéndome nerviosa. PUM!!

- ¡¡Aaah!! – grité.
- Lo siento lo siento, se me ha disparado, tranquila, ¿estás bien?
- ¡¡Me has dado un susto de muerte!! – le dije gritándole.
- La maldita estaba atascada hace un momento, lo siento. ¿Qué te pasa? ¿Nunca se te ha disparado una pipa? Oye, estás muy muy verde. No sabes coger una pistola, eres asustadiza, te impresionan los tiros, desde el momento que te vi supe que no eras una persona físicamente fuerte, aunque se nota que haces ejercicio con regularidad y eso te mantiene en forma, tienes mucho valor, pero no sé, muy buena tenías que ser para terminar metida en esto, buena y una pizca ingenua. Dime, porque dijiste que sí a un caso como este, porque no me creo que no te hicieras ni una ligera idea, ¿sabías a lo que te exponías?
- No sé, ya te lo dije, era un ambicioso proyecto de fin de carrera, llevaba tiempo intentando entenderte, eras todo un reto.
- Pero nena, esto no es un juego del patio de la escuela. Sino hubiera sido por Ramón me hubieras atrapado ya, pero ¿luego qué? Hubieras estado toda la vida escondida, tu foto, ¡tus datos! circulan por todas partes, te encontrarán seguro, ¿te advirtieron de eso? ¿Eh?
- No sé Lukas.
- ¡¿Cómo que no lo sabes!? ¿Ni te lo imaginabas? ¡¡No me lo puedo creer!! ¿Qué buscabas?
- Necesitaba esto Lukas, necesitaba vivir algo así.
- ¿Y si hubieras caído en manos de Jon?
- ¡PUES ME HUBIERA JODIDO!
- No me grites – me dijo.
- No sé a donde quieres llegar Lukas, pero no consigues asustarme.
- ¿No? ¿Segura? Quítate el forro polar. ¡¡¡QUE TE LO QUITES!!! – me apuntó con la pistola.

Empecé a quitármelo.

- Pues te tiembla mucho el pulso para no estar asustada – me dijo mientras se acercaba, dejando la pistola tras de mi, sobre la mesa y llevando las manos a mis pechos, acariciándolos con sus cálidas manos. Con los pulgares me friccionaba los pezones. Me cogió las braguitas y me las bajó a las rodillas – ¿tampoco te asusto ahora?
- …
- Date la vuelta.
- ¿Cómo? – pregunté.
- Pon las manos en la mesa e inclínate… no, no, inclínate más – dijo mientras ponía las manos en mi cintura y sentía su polla dura bajo los tejanos en mi culo.
- No me asustas – dije mientras cogía una pistola, me daba la vuelta y le apuntaba – no juegues conmigo Lukas.
- Uy, perdona – dijo mientras ponía las manos en alto y miraba al suelo, en un despiste me coge la mano, me da la vuelta y retorciéndome el brazo me obliga a soltar la pistola – ¿y ahora que? Tendrías que verte ahora, con las bragas en las rodillas, y el culo en pompa, ¿qué esperas? Si en el fondo eres una buscona.
- Lukas, por favor, hoy no, estoy ovulando.
- Venga, nena, dime lo que quiero oír – me dijo retorciéndome el brazo a la espalda – tentador dejarte un encargo y que te acuerdes de mi y de esta tarde dentro de un tiempo. Pero no te preocupes, es mejor lo que te voy a hacer hoy, va a ser sin riesgos de ningún tipo. Dime que quieres que te folle por detrás.
- Lukas… no, no por favor – dije, intentando liberarme, pero me autoretorcía más el brazo yo misma.

Vi como con sus dedos cogía una pizca de grasita de un bote con el que había engrasado las pistolas un rato, y luego sentía sus dedos en mi ano. Temblaba de saber lo que me esperaba. Comenzó a masturbarme el clítoris y a besarme el cuello sin soltar mi brazo. Eso me relajó un poco.

- Así me gusta, que te relajes, será mejor para ti. ¿Eres virgen?
- Sí – le susurré.

Sentí la punta a la entrada de mi ano. Con la mano me sujetaba el pubis por delante, acariciando mi clítoris. Cerré los ojos mientras comenzaba a sentirle. Era muy cuidadoso. Resbalaba muy bien, veía que no podía hacer nada, a cada segundo estaba más penetrada, tenía miedo a mover un músculo por si me hacía daño. A veces salía una pizca para volver a entrar, me dilataba poco a poco. Hasta que sentí mis nalgas en su vientre. Balanceó mi pubis para terminar de entrar y acoplarse. Estaba casi de puntillas, las rodillas juntas y me sentía llena. Era una sensación muy íntima de entrega.

Comenzó a moverse, sin dejar de masturbarme el clítoris, yo inclinada hacia delante, comencé a disfrutar con todo aquello, ya no me dolía, bueno, sí, una pizca, pero me daba placer ese puntito. Sentía como iba cediendo mi cuerpo poco a poco a ser invadido de ese modo. Pronto la fricción y la masturbación me estaban dando mucho placer, la muestra era que estaba empapada. Comenzó a decirme palabras obscenas y mal sonantes al oído, también me dijo “luego te pago” ó “¿te acordarás de mi cuando no te puedas sentar?”. Le dije que era un cerdo y un cabrón, y comenzó a darme más duro, cuando noté que estaba el orgasmo cerca, el más vicioso de toda mi vida, en el que me sentía más puta y viendo que no me quedaba otra que rendirme al placer, le susurré que no me hiciera daño, en una completa rendición. Pero siguió follándome y torturándome con sus palabras, eso hizo que me corriera, muy intensamente, arañé la mesa mientras gemía. En ese momento me sentí muy vulnerable, muy indefensa y Lukas supo darme el calor que necesitaba en ese momento, con palabras dulces, que hicieron que me rindiera tranquila y segura al placer quedando exhausta. Él se corrió conmigo, dejándome llenita otra vez. Se quedó jadeando tras de mi y salió de mi tan pronto recuperó la percepción de sus sentidos. Me flaquearon las rodillas.

- Cuidado peque – me dijo mientras me cogía de la cintura.
- Lukas… – dije con un hilito de voz.
- Estás cansada ¿eh? Yo también no te creas, ¡uf! Ahora una ducha rápida, unas cuantas galletas con batido y a la cama, mañana nos espera un día largo y no quiero separarme ni un cm de ti esta noche.

Nos duchamos juntos, cenamos algo y nos quedamos dormidos en la cama con la TV puesta, tampoco le prestábamos atención, nos estábamos comiendo a besos y a caricias.

Amaneció, los días pasaron rápido, aquella misma tarde si todo salía bien estaría en mi casa. Lukas entró a la habitación. No decía nada, se notaba que estaba triste, yo también.

- Toma este papel Silvia, hay una dirección e-mail y otra postal apuntada, también mi teléfono. Lo he pensado mucho y si pasados unos días, aún necesitas verme, escríbeme o llámame y quedaremos en esa dirección, incluso, si pasan los días y me odias y quieres entregarme, queda también en esa dirección, iré a donde tú quieras.

No sabía que decir, ni que hacer, todo el mundo veía a Lukas como un monstruo despiadado, sólo había que conocerlo un poco para entender que las circunstancias le habían obligado a ser quien era, pero que intentaba escapar de ese nombre como fuera, a la menor oportunidad dada. Sólo pude besarle en los labios, el último beso. Guardé el papelito en mi ropa interior.

La vuelta a casa la hicimos en avión. Allí nos recogió un coche, Jon iba en él. Al llegar al destino bajaron todos, nos quedamos solos en el asiento de atrás. Puse las manos en la espalda, me esposó y le tembló la voz al decirme “lo siento”. Un suspiro salió de sus labios y me preguntó si iba bien y si me dolía el hombro. Todo iba bien le dije.

Quedamos en un parque para hacer la entrega. Un poli desarmado se acercó y le dio una bolsa a Jon mientras hablaba con Lukas y le decía haber cumplido con las condiciones. Estaba siendo todo demasiado sencillo, demasiado rápido, la policía sumisa, me extrañaba. El poli volvió y cuando llegó, volví yo despacito, a mitad de camino Jon grito: “¡¡Lukas!! ¡¡hay un francotirador escondido!!” me giré para mirar a Lukas, esperando que me dijera que debía hacer.

Jon sacó su arma y comenzó a disparar.

- ¡¡Agáchate Silvia!! ¡SILVIAAA! – gritó Lukas.

Me giré buscando el francotirador, apuntaba a Lukas, pero al darme la vuelta me quedé en medio, sin poder reaccionar, recibí dos disparos por la espalda. Caí al suelo, mirando a Lukas, no sentía nada, pero estaba perfectamente consciente. Lukas corrió a donde estaba, Jon intentó detenerle cogiéndole del brazo, pero Lukas se deshizo de él. Se arrodilló delante de mi y me abrazó fuerte, acunándome en sus brazos, sabíamos los dos que era el final. Me llenó de besos, sin dejar de llorar, por última vez.

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Ahora, puedes leer la [visión de Lukas de toda la historia] o el [siguiente capítulo]. Ambas muy recomendables;)

¡SALTA!


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