Lukas 2.4
He facilitado un poco la tarea a los que se incorporen a esta novela erótica + acción, bajo el título, pone Minah y luego [Lukas]… si pincháis ahí, podréis leer los capítulos anteriores ![]()
Estaba revisando los capítulos próximos (sí, hace como un año que están escritos) y boh! ahora empieza toda la acción (este episodio es un poco de transición). Y mañana, a esta hora … el 2.5 uuuufff!! ![]()
Estuvimos unos tres cuartos de hora en camino, con el coche robado. Nos desviamos de la ruta para entrar a una zona comercial y comprar algunas cosas, Lukas fue a la tienda de ropa y a mi me encargó ir al súper, así nos dábamos más prisa y él elegiría mejor la ropa en base a su experiencia.
Cogí un carro en el súper y compré cosas que se pudieran comer sin cocinar, tenedores de plástico y algo de beber. Al salir me encontré a Lukas, esperándome ya, metió las bolsas en el maletero.
- ¿Cómo va esa muñeca? – me dijo
- Bueno, aún no se me ha caído la mano, ¿es buena señal, no?
- Jaja, sí, luego le echaré un ojo de todos modos, mira, nos dirigimos a una cabaña en la montaña, en el norte, llegaremos en 3 horas más o menos. En la tienda de ropa te he comprado esta muñequera, te irá más sujeta y no te dolerá tanto – me dijo en el coche, mientras la sacaba de la cajita y me ayudaba a ponérmela.
- Gracias, mucho mejor – le dije mientras le daba un beso.
Nos pusimos en camino, estuvimos un rato hablando, contándonos cosas, siguió dándome clases de su lengua, se reía cuando pronunciaba algo mal, pero acto seguido me decía que era normal, que estaba aprendiendo muy rápido y que era una alumna ejemplar, para que no me desanimara, me esforzaba mucho y me fastidiaba que se riera de mi de esa forma, supongo que me lo notaba en la cara. Llegamos antes de lo que pensaba, había comenzado a llover fuerte, todo acompañado con una tormenta eléctrica, había hecho demasiado calor por la mañana para la época que era.
- Yo cogeré las bolsas Silvia, tú corre hacia el porche, subiendo esa pequeña cuesta, no puedo dejar el coche más cerca.
- Pero te quiero ayudar.
- No, no, ni hablar y menos con la muñeca como la tienes, para cuando decida que bolsa darte, estamos los dos empapados ya – me dijo mientras abría la guantera y cogía la pistola, luego se metió la mano en el bolsillo – toma la llave.
Como caía, comencé a correr, por poco me resbalo, había mucho barro, los árboles se movían fuerte por el viento. Al llegar al porche, miré a Lukas, le faltaban unos metros para llegar y comencé a abrir la puerta.
- Brrr, que frío – dije.
- Sí, parece mentira con el calorazo que hacía esta mañana, bueno voy a dar la luz y el agua – se dijo mientras se peinaba con los dedos.
Comencé a sacar las cosas de las bolsas, estaban empapadas. Lukas volvió a salir. Lo vi tirando de una cuerda bajo la lluvia, tenía cara de cabreo por estar mojándose. Al fin se oyó un ‘bruuuum’ y se encendieron las luces. Entró empapado, cerró la puerta, estaba un poco de mal humor.
- Quítate esa ropa, te vas a resfriar – me dijo – yo voy a darme una ducha.
- ¿Te importa compartirla?
- No – me dijo mientras me sonreía por primera vez después de un buen rato.
Puso la calefacción, nos metimos en el baño, dejamos la ropa limpia preparada para luego, primero se metió él en la bañera y luego me ayudó a mi. Llenamos nuestras manos de jabón y primero comenzó a enjabonarme a mi, con sus manos dibujaba mis curvas, acariciaba mis pechos, seguía la forma de mis nalgas. Estaba excitado de verme y tocarme.
- Date la vuelta – le dije – ahora te toca a ti.
Comencé a enjabonarle el pelo, me encantaba sentirlo entre mis dedos. Luego bajé por su pecho y a la altura de la cintura viajé a su fuerte espalda. Volví a rodear su cintura, a bajar por su vientre, hasta que mis dedos se toparon con su vello, comencé a acariciarle, bajé un poco más y encontré su polla, estaba muy excitado. Le lavé bien, no dejé ni un rinconcito sin enjabonar. Luego bajé por sus piernas y volví a subir. No pude evitar volver a hacer una parada y coger su miembro, comencé a masturbarle y seguí haciéndolo, disfrutaba con ello. Con mi pecho en su espalda, acariciaba el suyo con la mano izquierda mientras con la derecha seguía masturbándole. Sentía su respiración agitada, sus gemidos, variaba el ritmo de tanto en tanto, hasta que mantuve uno fijo, lento, se corrió poco después.
- Silvia … – susurró.
- Vaya, tenías ganas, ¿eh?
- Tienes unas manos, que aunque no las tuviera… – me dijo mientras se giraba e iba a darme un beso.
Dimos de nuevo al agua caliente y nos quitamos el jabón. Me ayudó a secarme, no tenía aún toda la movilidad con la mano izquierda, nos pusimos cómodos y comimos algo sentados delante de la chimenea. Al terminar, recogimos y nos fuimos al sofá, hablando y escuchando la lluvia nos quedamos dormidos. Yo me quedé dormida entre el cuerpo de Lukas, sobre su hombro, y el respaldo del sofá.
No sé que hora sería, ni cuanto hacía que dormíamos, cuando noté que Lukas se levantaba, abrí un poco los ojitos, le encontré sonriéndome, mientras me dejaba con cuidado de nuevo en el sofá y cambiando su hombro-almohada por un cojín. Se quitó la chaqueta y me la puso por encima. Era una estufa humana, sabía que cuando se fuera me iba a quedar helada.
- Duerme un ratito más – me dijo mientras me besaba la frente.
- Mmmm.
Dormité un ratito más, pero me levanté ya, estaba sentado frente a la mesa del comedor, estaba reponiendo cargadores y mirando pistolas. No dejaba de impresionarme ver una pistola, me senté a su lado.
- ¿Qué haces? – le dije mientras buscaba un beso.
- Comprobando, ya sabes… dime ¿sabes que pistolas son estas?
- Era lo que peor se me daba en la academia, bueno, que te voy a contar. Pues la primera es una reliquia de aire comprimido, ¿verdad?
- Sí, verdad, tiene ya un tiempo pero funciona muy bien, cógela.
- Cómo pesa.
- Sí, suelen pesar, engañan a la vista.
- Esas dos son dos semiautomáticas Sig-Sauer, otra semiautomática que no sé determinar la marca y esta tan pequeñita no sé tampoco, pero tiene un cargador de doble hilera, sólo las había visto en fotos. Y la última no se usa casi, la Mágnum 44, a Clint Eastwood le encanta.
- Sí, jaja en eso tienes razón. La tengo porque es un clásico, pero esta no funciona.
- Vaya.
- Salgamos fuera, te voy a enseñar como se tira.
- Pero…
- Tienes que aprender a defenderte, mira no te quiero meter en todo esto, en toda mi vida quiero decir, pero si te encuentras ante una situación de peligro y tienes un arma, debes saber defenderte. Coge la semiautomática, no la Sig-Sauer, la otra y salgamos fuera, ha dejado de llover.
Eso hice, dudosa aún, y comencé a seguirle. Me estuvo explicando como quitar el seguro, como se ponía el cargador y se cargaba nuevamente de balas, 4 detalles de seguridad básica con armas. Escuchaba atenta a todas sus explicaciones. Luego colocó varias latas en la barandilla del porche, se puso tras de mi, me ayudó a sujetar la pistola.
- Para apuntar tienes que extender el brazo y hacer coincidir 3 puntos en el punto de mira: el objeto en cuestión, el cañón y la parte trasera de la pistola ¿vale?
- Sí…
- Venga, vamos a tirar el primer disparo – me puse los auriculares y comenzó a ejercer presión sobre mi dedo, lentamente, mientras mi dedo movía el gatillo, sentí la pequeña maquinaria de dentro del arma décimas de segundo antes de que el sonido me hiciera saltar levemente sobre mi misma – vale, ¿ves? Hemos estado cerca. Inténtalo tu ahora sola.
- ¿Sola?
- Sí, claro.
Lo intenté pero fallé, cargué de nuevo otra bala, volví a disparar y esa vez si que lo conseguí.
- Genial, muy muy bien! Venga, otra vez, para comprobar que no ha sido casualidad. Tira esas 3 latas – me dijo.
Así lo hice, y las tiré.
- ¡Qué pronto aprendes mi niña! Estupendo, bueno, es que tienes muy buen profesor.
- Sí, será eso – digo como quitando importancia a su comentario.
- Mira nena, si no fuera porque está aquí Lukas, no sé que sería de ti.
- ¡¡Boh!! Pues seguramente aún no sabría disparar
pero poco más.
- Jajaja, vale, aceptamos barco.
- Vale, ahora veamos que tal se te da con cuerpos en movimiento, mira, he encontrado en la casa antes un juego que nos vendrá bien, porque coges una de estas pistolas de mentira, te pones el arnés este y te avisa si te dan – me dijo mientras me daba un arnés y una pistola.
- Jajaja, puede ser divertido, prepárate a morir.
- Uis jovencita, no sabe usted lo que está diciendo.
Estuvimos un largo rato corriendo por el bosque. Cuando conseguía dar a Lukas, pocas veces, se tiraba al suelo, jajaja lo hacía genial, menudo payaso estaba hecho, yo en cambio era más tramposilla
- Que me dice el chisme que te he dado – me gritaba escondido.
- Que nooo, que está roto, que no lo ves que no furulaaaa.
- Tramposillaaaa.
- De verdad, jaja, serán las pilas.
- Sí, sí, las pilas! Espera, no dispares, que se me ha encasquillado esto.
- ¿Sí? – me acerqué al lugar donde oí su voz, pero no sabía donde estaba.
- ¡Pum! Si es que te lo crees todo – me dijo mientras me disparaba otra vez.
- Buenooooou y ahora quien es el tramposo ¿eh?
- Tramposo, ¿quién? sólo quería que vinieras para poder darte un beso tonta.
- Se está revolviendo el viento, parece que vuelve la tormenta – le dije después de besarle.
- Sí, volvamos dentro, además, menuda paliza te he dado, tienes cara de cansada. Aquí por la noche baja mucho la temperatura, volveré a encender la chimenea. Dame la “pipatrola” esta.
Se la devolví, la miró distraído mientras entrábamos.
- ¿Tienes hambre guapa?
- Síiii.
Nos sentamos delante de la chimenea otra vez y picamos algo para cenar. Lukas siempre conseguía hacerme reír. Cuando se hizo el silencio, se acercó a mis labios y comenzó a besarme mientras me tumbaba sobre la alfombra, allí comenzó a desnudarme. Al final la tormenta volvió, se oían los truenos tras los cristales, parecía que el mundo se iba a acabar, pero yo estaba tranquila, estaba con Lukas.
Mis manos también comenzaron a desnudarle. Tenía un cuerpo que me volvía loca, sus hombros, su espalda, su ombligo, sus nalgas bien puestas y sus pantorrillas bien formadas. Comenzó a llenarme a besos. Empezó a mirarme de rodillas delante de mi, mientras estaba tumbada sobre la alfombra con los pies apoyados en el suelo. Sólo me quedaban las braguitas puestas. Entonces besó el interior de mis muslos, también sentía la humedad de su lengua bajando, puso las manos en mis caderas y comenzó a tirar de mis braguitas, puse los pies en su pecho para ayudarle a quitármelas del todo. Separó mis rodillas y empezó a comerme, lamerme, chuparme, follarme con la lengua, repartiendo mi humedad mezclada con su saliva. Tuve que rogarle que parara en un par de ocasiones, no quería correrme todavía.
Se sentó en la alfombra, me dijo que me pusiera delante de él de pie, para ir bajando de cuclillas, me cogía de las nalgas para ayudarme, mientras me penetraba despacito, yo me agarraba en su cuello. Comenzamos a hacer el amor delante de la chimenea, muy juntos. Lukas besaba mi cuello mientras sentía su polla desnuda entrar y salir de mi con un ritmo fijo. Humedecí mis dedos en su boca, los chupó lascivamente, le miraba extasiada mientras lo hacía, luego bajé los dedos a mi clítoris y comencé a masturbarlo mientras me follaba. Le sonreía traviesa cada vez que intentaba salir de mi y contraía los músculos, dificultándole la salida, eso le estaba gustando mucho y a mi también, la fricción era mayor.
- No pares Lukas, sigue dándome, sigue follándome, por favor – le susurré en la orejita.
- No, no – me dijo entre soplidos
Nos corrimos a la vez, sentí como me llenaba de semen mientras yo me lubricaba más facilitándole la entrada.
Me quedé un rato sobre él, mirándole a los ojos, exhaustos, no nos hacía falta hablar, las miradas lo decían todo.




















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Joven aprendíz busca lecciones en la lengua de Minah.
Digo, ya que Silvia aprende la lengua de Lukas….
pues yo me apunto al catalán!!!!!! jeje
Besos y ¿una Sig-Sauer?
un comentario para nada…
solo para darte un beso
ops:
:mrgreen:
este relato!!
esa foto ilustrándolo!!!
genial minah… ya me sabe a tu piel todo lo que veo por aquí…
ops: