Lukas 2.7
Último día en Galicia, ooooh! como supongo que el viernes (hoy) va a ser un día largo largo y que el sábado (mañana), el madrugón va a ser importante para volver al hogar, en un intento de ser previsora y para que no os aburráis mucho, os dejo programada otra entrega de Lukas
un poco más ‘light & sensitive’, pero no por eso, menos erótico & excitante, hay que coger fuerzas para los próximos capítulos ![]()
Para l@s nuev@s, este relato pertenece a una mini-novela, si quieres leer los capítulos anteriores y ponerte al día (muy recomendado), [pincha aquí].
Lukas tenía que estar en el otro piso a las 5 de la tarde, ninguno de los dos se puso el despertador, tampoco habíamos comido. Me abrazaba por la cintura, con su pecho en mi espalda, abrí los ojitos, no me hubiera movido de allí, estaba muy a gusto pero me estiré todo lo que pude, despacio, no quería despertarle, para coger su reloj que lo tenía en la mesita. Aunque por primera vez le vi durmiendo profundamente, tranquilo, eso me encantó. Le di a todos los botones a ver cual era el que encendía la pantallita. ¡¡Las 4:20!!
- Lukas, Lukas…
- Mmmm.
- Lukas, tú no tenías que estar en el piso a las 5 para una importantísima reunión.
- No… – se durmió otra vez.
- … – me quedé un rato meditando, volví a mirar el reloj, no había duda.
- ¡¡Lukas!! ¡Venga, abre los ojos, son las 4:20 pasadas!
- ¿¡¿¡¿Cómo!?!?! ¿Desde cuando? Pero… ¿¡¿¡porque no me has llamado?!?! – se despertó de golpe.
- ¡Prime para la ducha!
- ¡Ah no! Habrá que compartir – mientras me cogía de la mano para que no me levantara.
- ¡Pues venga!!
Lukas estaba desnudo, yo me quité la camiseta, nos metimos en la bañera. Al ponerme en pie sentí el semen de Lukas resbalar por el interior de mi muslo, simplemente me encantaba. Con un poco de coordinación y entre risas conseguimos ducharnos. Salimos, nos secamos rápido y fui al armario de Lukas buscando algo que me viniera bien.
- Vas a tener que traerte algo de ropa – me dijo y me guiñó el ojo, una invitación en toda regla.
- Sí – me sonrojé.
- Espera, creo que por ahí tengo algo que te irá bien.
Me puse unos boxers suyos y el chándal que me había bajado de un altillo. Me calcé las zapatillas. Y bajamos corriendo las escaleras, teníamos 10 min para llegar. Subimos a la moto y en marcha, llegamos a la hora en punto, me cogió de la mano mientras corríamos por la calle y subíamos las escaleras hasta llegar al 2ndo piso. Con la respiración agitada y sonriendo, Lukas se puso el dedo índice en los labios indicándome que a partir de ese momento un poquito de seriedad. Sonreí y asentí con la cabeza.
Al llegar Mara le dijo a Lukas que se retrasarían 15 minutos, genial, así podíamos comer algo. Él se hizo un enorme bocadillo, yo uno más chiquitín y uno de los yogures de tarta de limón que me había traído por la mañana, le ofrecí pero me dijo que con el bocata ya tenía más que suficiente, no me extraña.
- Sabe raro.
- ¿El que? – me preguntó.
- No sé, el yogur.
- Bueno, si estás pachucha es normal que te sepa raro, ¿no? No te lo comas si no quieres.
- Sí, tienes razón será que estoy así así. Está bueno, pero no sé, tiene un regusto. De todos modos me quedan dos cucharadas.
- ¡Pues adentro campeona!
no has comido nada en todo el día - mientras sonaba suena el timbre - son ellos.
- Espera – le di un largo beso.
- Sal conmigo, tengo el portátil en la bolsa, siéntate en el sofá o en uno de los sillones y navega un rato si te apetece, hay libros en la habitación de Mara, puedes coger uno y leer o lo que quieras, pero quiero que estés conmigo, Mir y Jon rondan por ahí y no quiero que estés sola, ¿vale? Venga, salgamos, no te lo dicho, pero aún enfermita y todo, estás preciosa.
- Gracias – me sonrojé -. Vamos, sí.
Salimos, allí estaba el brazo derecho de Lukas, lo conocía por fotos también vistas en la comisaría. Se dieron un efusivo abrazo. También había otra persona y gente del entorno de Lukas, se sentaron en la mesa y Lukas y su amigo se separaron un poco del grupo y comenzaron a hablar. Hubo un momento que hablaban de mi, bajaron una pizca el tono, y el amigo de Lukas me miraba, luego lo hacía Lukas y sonreía, su amigo se reía y le daba palmadas en la espalda, con bastante fuerza. Era un hombre grande, Lukas también lo era y ambos estaban fuertes.
Opté por la opción del portátil, tenía que hacer cosas, consultar mails, hacer la compra, ver cuentas bancarias, cosas de esas, ponerme un poco al día. Lukas confiaba plenamente en mí, se acercó un instante para darme el password y tenía acceso completo a todas las aplicaciones. Me dijo que si necesitaba algo importante que le hiciera una señal.
Me senté y me puse a navegar tranquilamente, no podía evitar estar atenta a la conversación, tocaron varios temas: económico y financiación, nuevos proveedores de armas, … no podía concretar el que, porque no les entendía del todo, pero sabía de que iban las conversaciones. Tenía a Lukas sentado frente de mi, a veces levantaba la vista de la pantalla y lo observaba, estaba de perfil, sentado, a veces tomaba notas. Tenía su pistola en el cinturón, su Smith & Wesson 9 mm, no se separaba de ella, era lo que más me costaba aceptar. Se habían servido unas cervezas.
Terminé de hacer la compra, de mirar mis cuentas, de darme un paseo por el Messenger y seguían hablando, habían pasado 2 horas ya, y hacía tiempo que me sentía un poco mareada. Respiré hondo, fui a la cocina a por un poco de agua fresca, cuando Lukas me vio levantarme me guiñó el ojo, le sonreí. En la cocina había olor a comida, me dieron arcadas y salí corriendo al baño. Lukas me oyó correr y pidiendo que lo disculparan salió a buscarme.
- ¿Silvia? ¿Puedo pasar? – me dijo tras la puerta del baño.
- Sí – estaba de pie, con las manos en el lavabo, frente al espejo. Sudaba y temblaba como una hoja.
- ¿Qué te pasa Silvia? – me preguntó preocupado.
- No, no lo sé, no me encuentro bien.
- Vuelves a tener fiebre.
- Sí, voy a vomitar en breve y no quiero – dije llorando, no era el dolor que pudiera sentir, era la impotencia – ¡uh!
- Tranquila.
Volví a vomitar. Estaba agotada del esfuerzo.
- Voy a buscarte agua.
- Sí, por favor.
Oí como corría por el pasillo. Me levanté y me senté sobre el wc, tenía el codo apoyado en el lavabo y me sujetaba la frente. Volvió enseguida, se puso de cuclillas:
- Toma. ¿Cómo estás?
- Gracias, mejor.
- Nos queda poco, ¿puedes aguantar?
- Sí, creo que sí.
Volvimos al salón, Lukas volvió a disculparse, le dijeron que no pasaba nada y que habían hablado de algunas cosas, yo volví a sentarme en el sillón, me puse el mp3 flojito y cerré los ojos, aún así escuchaba las voces, no quería desconectar del todo. 20 minutos mas tarde ya habían terminado, el amigo de Lukas se acercó a mi con él, por lo visto quería conocerme, por suerte ya tenía mejor cara después de ese ratito. Me dio dos besos, parecía amable. Lukas sonreía pero no como otras veces, notaba que no era sincero en su sonrisa.
Se despidieron, uno de ellos recogió los botellines. Lukas recogió sus folios y una bolsa de papel. Se dieron varios abrazos y se fueron. A veces, cuando veía a Lukas en su salsa, me sentía como si le observara desde otra dimensión. Mientras bajábamos se lo dije a Lukas:
- No te ha hecho gracia que tu amigo viniera a saludarme, ¿verdad?
- Pues no – me contestó – mira, esta gente hoy están bien y mañana no sabes como te van a salir y a mi me da igual por mi, pero no quiero que acabes metida tu en todo esto. No me gustaba como te miraba, sé que le has gustado.
- Ya…
- Son gente peligrosa, no quiero que acabes salpicada, aunque bueno no sé que hago yo dándote consejos de estos. Venga, sube a la moto, nos volvemos a casa.
No dije nada, Lukas llevaba una mochila, se la puso en el pecho para que pudiera cogerme a su cintura.
Estaba comenzando a anochecer. Llegamos. Estaba muy cansada, además acababa vomitando todo lo que comía. Decidí dejar los sólidos y beber sólo agua con azúcar, limón y bicarbonato. Me hacía la mezcla Lukas, siempre tenía un par de botellines fresquitos en la nevera. Aquella noche conseguí dormir, a pesar que me despertaba a cada poco porque estaba incómoda, también estaba nerviosa, soñaba con Pedro, el amigo de Lukas, a mi tampoco me gustaba como me había mirado, más lo que me había dicho él después, todo mezclado con el agobio de la fiebre, que parecía no querer bajar. El despertador sonó a las 6 de la mañana, ya que había conseguido dormirme, Lukas lo apagó corriendo, pero me desperté una pizca. La mezcla del calor de la fiebre, con el roce de la piel de Lukas, el olor de su pelo,… sin saber porqué cogí su mano y la llevé a mi coñito, quería que me tocara, que viera como me ponía, que sin saber la razón estaba excitada. Me había acostado sin ropa interior, por primera vez tenía calor y mucho, me bajé el edredón y empecé a contornearme para él.
Me miraba, bajó entre mis piernas y comenzó a comerme, estaba ya húmeda. Sus dedos me toqueteaban curiosos. Mientras sus labios aprisionaban mi clítoris, su dedo índice hacía círculos en mi ano, sin llegar a penetrar, me estaba dando mucho gusto, es una zona muy sensible, es una pena que no todos los amantes sepan eso o que haya chicas que se pierdan ese placer por prejuicios. Es un placer distinto, como más vicioso.
Siguió jugando con mi clítoris, a veces me follaba con la lengua y me acariciaba el clítoris con su nariz. Aprovechó en un momento que cambiaba de posición para decirme: “nena que rica estás”. Me llevó al filo de la cama, él se sentó en el suelo, sobre la alfombra, puso mis pies en sus hombros y con ellos acariciaba su cuello, mientras tenía mi coñito a la altura de sus ojos. ¡Uf! eso me mataba, sentir placer y saber que le gustaba a él también lo que hacía. Humedeció su dedo índice y siguió jugando con mi ano. Empezó a masturbarse con la mano que le quedaba libre, lo notaba en su respiración y en su forma de masturbarme que ya no era serena como al principio.
Se atrevió a meter una pizca el dedo, poca cosa, sólo sentir una pizca una leve dilatación y siguió haciendo círculos con él. Estaba muy cachonda y eso me estaba matando. Comencé a gemir, el orgasmo estaba cerca. Lukas aprisionó mi clítoris con sus labios y cuando lo soltaba era para frotarlo haciendo un gesto de negación con su cabeza. También giraba la carita, y lo saboreaba lascivamente o abría la boca y se lo metía entero, succionando, soltándolo y volviendo a repetir la jugada. Empecé a correrme, estaba muy mojada y mis fluidos habían resbalado a mi otro agujerito y a la mano de Lukas. Mientras me corría pude sentir que Lukas también lo hacía, sentía como gemía sin separarse y como se bebía con ansia mis fluidos mientras estaba eyaculando. Abría la boca y la cerraba en un beso, fuera de sí, con los ojos cerrados.
Cuando terminamos, junté las rodillas a pesar de seguir con los piececitos en los hombros de Lukas. Él echó la cabeza atrás jadeando, juguetee con el dorso de uno de mis pies con su nuca y comenzó a besarme el otro pie.
Me ayudó a tumbarme de nuevo y me tapó con el edredón. Ni siquiera me enteré cuando salió a correr.




















Hola Minah:
Lo que dicen del tequila es una MENTIRA - con todo respeto a la persona que escribio de Guadalajara; cualquier bebida con exceso o si no sabes tomar, los resulatados no se hacen esperar.
Te anexo una nota sobre el tequila, en mi pais lo tomamos como aperitivo y es excelente
La gente en general piensa que debe tomarse rápido y de un solo trago. Nada más
erróneo que esto. Al tequila hay que saborearlo y degustarlo para que cada
persona encuentre cual es el más apto para su paladar.
Lo indicado es tomarlo de a sorbos pequeños, dejarlo entre los labios y la punta
de la lengua durante unos segundos, paladearlo y dejar que el sabor invada
nuestra boca. Repetir este procedimiento hasta terminar la copa o el vasito
tequilero (llamado “caballito”).
También se acostumbra acompañarlo con sal y limón y es muy popular intercalar
con sorbos de “sangrita” (bebida a base de jugo de naranja, limón, chile y sal).
Los tequilas blancos y jóvenes son los más apropiados para preparar tragos,
aunque hay algunos realmente buenos que pueden tomarse solos, eso es cuestión de
preferencias.
El reposado y el añejo son para tomarlos solos, ya que conservan el sabor y
aroma del agave y de las barricas de roble.
Como veras se toma a sorbos.
Jessi
Ya sabéis lo que se dice,pa´ gustos los colores,
Yo sólo pasaba por aquí y quería decirte Bon día: http://www.youtube.com/watch?v=s0WAW6ATXlU ahora que está amaneciendo, buen día wapisima!!
Jessi: Gracias por la info! de verdad que lo hubiera preferido, saberlo antes y tomármelo a sorbitos, porque no veas
Podrías haber puesto el comentario en el post correspondiente! así cuando la gente lo lea, también sabrá esa interesante forma de tomarlo
Gracias! Un besito!
Tsh: si, a gustos colores, pero l@s vainillas como yo, lo agradecemos, jaja! Un beso