Lukas 2.8

Minah | Lukas | Thursday, 30 August 2007

Tío buenoYa han puesto la feria en Murcia, sin duda, el fin del verano y con él los exámenes de septiembre… yo no tengo este año, pero sé las tensiones que provocan ;) Os dejo otro co-ayudante relajante muscular, digoooo, otro relato; cortito, pero muy intenso. ¿Cómo? ¿Qué es la primera vez que entras en esta web y no sabes de qué va ésto? Pues empieza, por el [primer capítulo].

Los días que estuve en casa de Lukas me recuperé de la infección, aún así había perdido bastante peso. Lukas era un gran cocinero, me sorprendió mucho esa faceta suya. Lo que llevaba peor eran las tareas del hogar, un día vino una asistenta, una de sus tías; todo queda en casa. La mujer sólo entraba en determinadas estancias.

Lukas salía y entraba, seguía haciendo su vida, yo mientras salía a pasear o iba a hacer encargos pendientes. También me encargaba cosas, que le fuera a buscar cosas que necesitaba, pero poca cosa, el día que tuve que cargar más, fue cuando tuve que ir a buscarle un paquete de folios.

Por suerte no me dijo de volver al piso aquel, durante los días que estuve allí, cada vez que me veía el arañazo de la cara ¡uf! me hervía la sangre. No hablé del tema de Mir quiero decir, todo el mundo tiene pasado y esperaba más bien a que él viniera a decírmelo, si le apetecía contarme algo al respecto, sino, tampoco ya importaba demasiado.

Todas las mañanas me traía el desayuno a la cama, unos trocitos de pan recién hecho que compraba a la vuelta de salir a correr, con un poco de tomate, aceite y queso, más un colacao, lo mismo para él cambiando colacao por café. Cuando me lo había tomado todo y había recuperado fuerzas, me hacía el amor despacito, con mucho cuidado, me llenaba de besos y caricias. Se preocupaba únicamente de mi placer, empezaba besándome y acariciándome zonas no erógenas, luego iba a ellas, despacio, asegurándose que mi cuerpo iba poco a poco volviéndose más y más receptivo. Me regalaba una pizca de sexo oral y cuando creía que estaba lista me penetraba, se ponía con cuidado sobre mi y hacíamos el amor abrazados, me cogía a su cuello y a su espalda, le atrapaba entre mis piernas, mientras le decía obscenidades al oído y besaba el precioso tatuaje tribal que nacía en su hombro izquierdo y acababa en su cuello. Me había confesado que eso le ponía muy cachondo, me veía como una chica muy dulce y si decía esas cosas es que la excitación me había hecho perder el control. Con mis muslos acariciaba sus costados o rodeaba su cintura con mis piernas. Los orgasmos que me producía eran dulces e intensos.

Después de 4 días me sentí lista para volver a mi vida normal. En la comisaría dije que había tenido un accidente doméstico por el tema del labio partido y el arañazo en la cara, más la infección. Parecía que había resultado convincente, se me daba fatal mentir, pero me jugaba el tipo, tenía que hacer un esfuerzo.

Lukas había estado fuera un par de días, arreglando unos asuntos, me había llamado las dos noches por telf un ratito antes de dormir, para preguntarme que tal el día. Me alegraba mucho de oírle, le echaba mucho de menos. Recurrí a mis manos un par de veces para recordarle en la soledad y oscuridad de mi cuarto.

Me mandó un sms al móvil: “deja una llave de tu casa bajo el felpudo esta noche, llegaré por la mañana”. Así lo hice, estaba muy cansada y sabiendo que no iba a llegar hasta la mañana, me dormí pronto… Me desperté por el sonido de un trueno, menuda estaba apunto de caer, miré el despertador, las 2:43AM. Un rayo entonces, iluminó la habitación, estaba Lukas semi-desnudo en la puerta, muy excitado.

- ¿Lukas? – dije un poco asustada, por un momento pensé que tal vez no era él.
- Sí, tranquila soy yo – mientras caminaba hacia la cama – me encanta verte dormir, suerte que te ha despertado el trueno, sino me hubiera quedado mirándote aquí toda la noche… destapada, sólo con ese camisón, tus curvas a contraluz…
- Sí, eso parece, que te encanta verme dormir – mientras le miraba la polla bajo la ropa.
- ¡Jajaja! No, no es lo que parece.
- ¿No? ¿entonces que es? – le dije poniendo una vocecilla característica y me quitaba el camisón, no llevaba nada debajo.
- Pues que llevaba todo el viaje pensando en tu cálida boquita y ya sabes que ella es muy sensible a esos pensamientos y muy difícil de convencerla de lo contrario.
- ¿Muy duros estos días? – mientras me ponía en pie y cogiéndole de las muñecas le indicaba que se sentara al filo de la cama.
- Sí, estoy bastante cansado.
- Vaya – puse un cojín en el suelo y me puse de rodillas – pues relájate que ha llegado el momento del descanso del guerrero.
- ¡¡¡Uuuuhhh!!! Silviaaah… – dijo al sentir mis húmedos y cálidos labios rodeando su capullo.

Con la mano comencé a masturbarle, mientras ejercía succión con la boca, también decía “mmmm” de vez en cuando. Cuando me regalaba unas gotas de líquido preseminal, con la lengua lo esparcía por todo el capullo y luego lo chupaba, me encantaba beber de Lukas, esas gotitas dulces.

Mi lengua juguetona exploró otras zonas, saboreando cada cm de piel. Me excitaba mucho. Lukas gemía. Sus dedos se entrelazaban con mi pelo. Hizo que me incorporara y me dio un largo beso, en mis labios se notaba lo excitada que estaba, como le esperaba con la boca semiabierta. Me ayudó a levantarme y me tumbó en la cama sin separarse un cm de mi, comiéndome la boquita mientras. Antes de penetrarme cogí una gomita del cajón y se la puse con la boca, no era buen día para jugar sin protección. Comenzó a hacerme el amor, primero lento, luego fue follándome más duro. Me había cogido una cadera con su mano derecha, su codo izdo estaba apoyado en la almohada aguantando parte de su peso, era una penetración muy profunda.

- No te corras aún – me susurró al oído.

Me folló unos segundos más y salió de mi, se puso de rodillas a mi lado, se quitó el preservativo, fui a buscarla para metérmela otra vez en la boca, él la acercó a mi. Sabía que quería terminar en mi boquita, comencé a masturbarme, me deleité un rato con la acumulación de líquido preseminal que se había acumulado, bebiéndolo golosa. Estaba en ese punto de excitación que como más sucio fuera el juego, más iba a disfrutarlo. Chupaba su capullo, con mi mano derecha le masturbaba intentando hacer lo mismo con mi mano izquierda sobre mi clítoris, pero era imposible, me gustaba tanto que no coordinaba. Lukas sonrió y comenzó a masturbarse él porque veía que así no llegábamos a ningún sitio. Me vino mejor, así pude masturbarme con las dos manos.

Comencé a notar que Lukas estaba llegando al punto de no retorno, me concentré para no correrme en ese momento, unos segundos más, unos pocos segundos más. Gimió fuerte y décimas de segundo más tarde, fui notando como llenaba mi boquita, fui tragándomelo a medida que caía, y saboreándolo, cuando estás tan cachonda como yo en ese momento, te parece el néctar más dulce y delicioso del mundo, no quería que se perdiera ni una sola gota. Lukas me miraba extasiado, cerré los ojos saboreando el último chorro, y comencé a correrme con ese sabor en el paladar. Lukas gimió de placer al verme. Luego me confesó que había sentido un escalofrío por todo el cuerpo al verme hacer eso.

Abrí los ojitos y le sonreí. Fui al baño, él se quedó acostado en mi cama, cuando volví estaba medio dormido, normal, ya me había contado por teléfono que estaban siendo días difíciles y de dormir muy poco. Le susurré que se durmiera, mientras lo arropaba, que yo iba a cerrar una ventana y que enseguida volvía. Cuando volví estaba ya en los brazos de Morfeo, dormido de lado, me acosté y me abracé a su cintura, con mi pecho en su espalda, buscando su calor.

Continuará…

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