Lukas 2.10

Minah | Lukas | Sunday, 09 September 2007

Chica tumbadaOtro capítulo más, éste más intenso :P Recuerda que esto es una miniserie, si quieres leer los demás capítulos visita el [archivo] ;)

Después de una ducha Lukas se puso a trabajar con su portátil, yo también tenía que hacer cosas con el mío, de todos modos pasé un buen rato sentada sobre sus rodillas, mientras me cogía por la cintura, explicándole truquillos informáticos y de seguridad en general, también protegí su conexión del rastreo policial. Aunque fue más bien un intercambio de opiniones, él ya estaba muy puesto en el tema.

Por la noche le subió la fiebre, comenzó a dar vueltas en la cama, intenté despertarle, pero estaba muy desorientado, no dejaba de tiritar. Bajé otra manta, fui a la cocina a por un poco de hielo y le di un antitérmico, y me acosté desnuda a su lado, de tanto refrescaba su cara. Fue una noche muy larga, al menos no volvió a vomitar.

Por la mañana me levanté temprano, estaba agotada, justo cuando me ponía las zapatillas se despertó:

- Silvia, ¿qué hora es?
- Las 8.20, Moyá estará ya abajo esperando. ¿Cómo estás?
- Estas agotada, se te nota en la cara, lo siento. Mejor, estoy mejor – me dijo mientras alargaba su mano para acariciarme la mejilla.
- No sientas nada – mientras le daba un beso - lo volvería a repetir 1000 noches más con tal de que te pusieras bien.
- ¿Harías una cosa por mí? – me preguntó.
- Sí, claro, dime.
- Bueno, dos cosas, la primera es que me dejes ver otra vez esa sonrisa antes de irte, sé que estás de mal humor no por la mala noche, sino por como dejé tu despensa ayer.
- Jajaja, ni la he visto aún. No, no estoy de mal humor.
- Mejor mejor, perfecto, primer deseo concedido, la segunda cosa es que dejes conducir al Moyá ese, con ese nombre seguro que lo debe hacer muy bien.
- Vale, tranquilo, no creo que tenga inconveniente. Hoy me espera un día durillo, vendré a la hora de comer, a las 2 o así, me volveré a ir en una hora y esta tarde tengo que pasarme por la facultad y terminar unas cosas, llegaré lo antes posible. ¿Te cuidarás mucho?
- Sí.

Le di un último beso y me fui un poco triste de dejarlo así. A las dos volví corriendo, tenía una hora para comer, para mi sorpresa Lukas lo había preparado todo. Sólo tenía que sentarme a la mesa, él me acompañó con un insípido plato de arroz hervido, aunque me dejó probar una pizca y estaba bueno. Yo estaba un poco más despejada después de la mañana, aún así el cafetito de después de comer me vino genial.

Me marché, pero llevé bien recargados mis bolsillos de besos para toda la tarde. Llegué pasadas las 10, dejé la bandolera donde pude, Lukas me ayudó con los libros, tenía el brazo agotado, no sé ni como había conseguido abrir la puerta. Estaba mejor, se le notaba en la carita, ya no tenía ese color amarillento, tirando a verde.

Hicimos algo para cenar y luego me duchó el mismo, desnudita en la bañera, me lavaba como si fuera una cría, con sus mangas remangadas a los codos, pasaba las manos enjabonadas por mis pechos y bajaba y me enjabonaba el coñito, me daba la vuelta y lo mismo pero por detrás, su mano avanzando de adelante a atrás. Cogió la ducha entonces:

- Dime, ¿qué es lo que más te gusta cuando te follo? – mientras encendía el grifo del agua caliente.
- Me gusta cuando eres duro, sarcástico, cruel y a la vez dulce, cuando mezclas la ternura de las caricias y las palabras para que ceda a tus deseos y luego me hagas todas las guarradas que se pasan por tu mente, que me uses, que me fuerces, me gusta que seas malo. El morbo de saber quien eres y que me tienes a mi para aliviarte – le dije mientras le acariciaba el paquete, estaba empalmado y le miraba pícara – sentir como me rindo a ti y dejo que el malo me llene el coño cuando le viene en gana y que llenes mis oídos de obscenidades y guarradas que yo nunca pronunciaría, suplicarte que pares y tu seguir. Uf sale muy caliente el agua.
- Sí, lo sé, aún puede salir un poco más. Qué putilla eres Silvia.
- ¡Uh! Me quema.
- Mejor – poniendo la mano bajo mi coñito, haciendo cacito comenzó a aclararlo del jabón.
- Me gusta, incluso que a veces me hagas daño – le dije mirándole a los ojos.
- A la nenita no le importa que le hagan pupita… bien bien.

El agua estaba muy caliente, pero se podía soportar. El vaho llenaba mis pulmones y me obligaba a jadear para poder respirar. Así me quitó todos los restos de jabón. Me puso aceite sobre la piel, secándola luego, comencé a desnudarle mientras caminábamos a la habitación y allí, me puse de rodillas y comencé a mamársela mientras le miraba a los ojos. Mientras me masturbaba para estar bien calentita, lo que hacía que se la comiera con más pasión. Cuando me regaló las primeras gotas de líquido preseminal lo esparcí por toda la punta de su polla, dejándola bien brillante, para limpiársela luego poco a poco. Con las manos le masajeaba los huevos y se los toqueteaba, les daba también leves palmaditas. Aparté la polla y empecé a comérmelos también, estaba muy muy cachonda. Él mientras empezó a masturbarse en mi carita, cuando salieron más gotitas me hizo parar para bebérmelas, me relamía saboreándolas.

El agua caliente me había dejado el cuerpo también muy muy caliente. Me hizo levantarme y me dio un beso, abrazándome, el sentía mi calorcito y pasándome la polla por el coñito. Estaba empapada. Me obligó a gatear por la cama, me hizo apoyar el pecho sobre el colchón, dejándole el culo en pompa, sentí la punta de su polla rozando mi cuerpecito desnudo y vulnerable, cogió mi mano y me hizo coger su polla, para que sintiera como avanzaba y me penetraba.

- Menudo coñito tienes nena para follármelo – mientras se movía en círculos.
- ¡Uh!

Entonces empezó a follarme un poco ladeado con lo que obligaba a mi vagina a dilatarse hasta tal punto que me causaba dolor. Tenía las manos en mis caderas y me movía.

- Me duele…
- Sssh, lo sé, lo sé mi niña – me dijo en un momento de falsa ternura, mientras apartaba los rizos que me habían caído a la cara con el movimiento - lo tienes tan estrechito, me encanta putearte. Tengo la tentación de ladearme una pizca más, pero sólo una pizca… mira.
- ¡Uh! Lukas…
- Tranquila ya está, si paso un milímetro más te lo desgarro – volvió a su posición normal – ves ahora es más fácil – comenzó a follarme rápido – estás más abierta, necesitas que te abran un poco el coño, así tú también te lo pasas mejor tonta… venga, pruébate – me dijo mientras me la sacaba y se tumbaba.

De todillas comencé a beberme mis fluidos, a limpiarle a lengüetazos, como quien chupa una bola de helado, primero la polla, era una mezcla rara, porque mis propios fluidos me causaban rechazo y por eso mismo bebérmelos me excitaba. Apoyé su polla en su vientre, y seguí lamiéndole los huevos y las ingles, dejándolo bien limpito. Me cogió del pelo y me hizo subir, me obligaba a tener la cabeza hacia atrás mientras a horcajadas y sin penetrarme me masturbaba con el tronco de su polla, humedeciéndolo otra vez, estaba empapada. Él con la mano que tenía libre me acariciaba las tetas, pasando su pulgar por el pezón durito, a veces lo cogía con el pulgar y el índice y presionaba un poco.

Me tumbé boca arriba como él me indicó.

- Venga, ahora entrégate.

Acaricié mis pechos, mi cuello y puse las manos sobre mi cabeza, levanté las rodillas y las separé, para que me viera bien e invitándole:

- Fóllame – en un susurro.
- Perdona, ¿cómo?
- Fóllame por favor – mientras me retorcía y separaba aún más las rodillas.

Lukas empezó a montarse encima de mi, a su polla no le costó nada entrar, resbaló perfectamente y empezó a moverse, él puso un gesto de placer que por poco hace que me corra, nada me gustaba más que ver que se divertía.

- No te corras dentro de mi, por favor – un susurro como parte del juego.
- ¿No? haberlo pensado antes, ¿no querías que te follara?
- No, por favor.
- De aquí no la voy a sacar hasta que descarguen mis pelotas. Menudo bollito tienes, te lo voy a rellenar de crema de la buena.
- ¡Uh!
- No te pensabas que me iba a ir de aquí sin rellenarte. Menuda zorra – me acariciaba el cuello con los dedos, luego lo rodeó y comenzó a presionar – me encanta follar en ti. Seguro que te lo han rellenado otras veces en comisaría o en clase, y yo también quiero tener mi propio bollito relleno y lo que no te quepa, te lo vas a beber. Menudo regalito te voy a dejar dentro bonita.
- ¡Ah! ¡¡Ah!! – comencé a correrme – ¡¡no no no NO!!.

Él cerró los ojos y sonriendo con malicia hizo lo mismo, mientras me follaba duro.

- Lukas … - mientras se me empañaba la mirada, sin dejar de correrme, me sentía indefensa, me sonrió cómplice.
- Te quiero Silvita – me susurró al oído mientras suavemente me daba un par de embestidas, la mano que me cogía del cuello ahora acariciaba mi mejilla y mi orejita.

Suspiró entonces profundamente, llenando los pulmones de aire y me sentí satisfecha. Salió de mi con cuidado, y se tumbó bocarriba a mi lado, fui buscando el calor de su pecho cuando él me cubrió con la sábana. Me besó mientras me acariciaba el pelo, con la otra mano me rodeaba.

Continuará…

¡SALTA!


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