Lukas 2.15

Minah | Lukas | Friday, 16 November 2007

Lukas y SilviaAiii, que aprovechando que estoy sensible, me he puesto a leer el siguiente capítulo de Lukas (índice de capítulos), que no me digáis que no lo echabais ya de menos… y bueno, que os voy a contar, si el anterior os pareció vicioso, éste a much@s os va a dejar sin respiración y sin habla. Ya veremos cuant@s se atreven o pueden comentar después de terminar de leerlo :D y es que Silvita está que se sale… la pitu(fa), la peque(ña-ñaja), la txiqui,… un relato “arreglao pero informá”, digooo, morboso pero sensible ;)

A juzgar por la carga erótica, y sabiendo que los exámenes me ponen cachondilla :">, o una de dos, o las dos juntas :)) , o tenía las hormonas locas o me esperaba un examen muy muy chungo cuando escribí ésto:

Sonó el despertador temprano, abrí un poco los ojitos, miré por la ventana y aún era de noche. Lukas me abrazaba contra su pecho, se estiró despacio para no despertarme del todo y apagó el despertador, luego me dejó con cuidado sobre la almohada. Pude ver como caminaba desnudo al baño, medio dormido, despeinado. No conseguí dormirme de nuevo, me quedé pensando en la noche anterior y seguía igual de receptiva, me quedé mirando como amanecía, desnuda bajo la ropa de cama, me acaricié el vello y seguí un poco más, hasta llegar a mi clítoris, parecía que me esperaba palpitante, humedecí mis dedos y volví a él mientras mentalmente repetía la jugada de la noche anterior, pena que los hombres fueran tan limitados a partir de una edad, y necesitaran una media hora para reponerse, tenía sed de él, estaba bastante viciosa por llamarlo de alguna forma.

Me masturbé hasta que salió de la ducha, que me levanté y sin decir nada me puse de rodillas delante de él, se quedó un poco parado al principio, pero luego no le pareció tan mala idea, empecé a notar como su polla se despertaba dentro de mi boquita, con mi mano derecha le masturbaba y con la mano izquierda me masturbaba yo. Me sujetó el pelo y se quedó mirando el espejo del armario como me la comía. Puse mi mano derecha en su nalga y empecé a empujar despacio, quería ver si me cabía entera, pude sentirla alojándose en mi garganta, salí rápido, no había respirado bien y me faltaba el oxígeno, la segunda vez me salió mejor y oí a Lukas gemir, cuando tensé mi garganta, aprisionando su capullo cuando hice el intento de tragar. Repetí la operación varias veces. Me separé y comencé a masturbarle con la boca abierta, mientras totalmente poseída por la excitación, le dije:

- Quiero que te corras aquí – acto seguido abrí la boquita, ¿necesitaba más señas?
Lukas sonrió malévolamente moviendo la mitad de la boca, me puso mucho ese gesto. Puso su dedo índice y pulgar sujetando mi barbilla y levantándola un poco, seguí con la boca entreabierta. A veces pasaba la lengua por la punta bebiéndome el dulce líquido que salía, otras veces le decía obscenidades:
- Me gusta que me llenes la boquita, sabes muy bien, no sé porque no me das de beber todos los días.

No se hizo esperar, genial, en el momento justo, estaba ya muy cachonda. Emitió un gruñido, como el de un animal y me la metió de golpe en la boca, sentí como eyaculaba en el labio inferior donde descansaba el tronco de su polla. Cuando estaba tan cachonda su leche me parecía el más dulce de los néctares, pude saborearlo mientras me corría yo también, tragarlo mientras el orgasmo me sacudía. Con la lengua recogí la pizca que pudiera resbalar por la comisura de mis labios. Se sentó en la cama a recuperar el aliento, yo en cambio no sé, estaba genial, un orgasmo mañanero así me había puesto las pilas, le tomé el relevo en la ducha. Me vestí con unos tejanos gastados, las zapatillas, una sudadera y encima una chaqueta con un toque muy sport. Como siempre me había puesto una pizca de colorete en las mejillas, un poco de cacao en los labios y un leve toque de rimel en las pestañas, me puse también de su perfume, me encantaba. Él había preparado el desayuno, un par de cola-caos templaditos, con unas tostadas recién hechas que ya desde el baño olían a gloria.

- ¿Estás lista para empezar tu nueva vida? – me preguntó.
- Mi nueva vida?
- Sí, tu nueva vida, disfruta este día y aprende, te voy enseñar todo lo que sé en las próximas semanas.
- Mmm, que interesante. Y de que se trata realmente?
- Es sorpresa, pero te puedo adelantar que vamos a ir a visitar a unas personas estos próximos días. Te adelantaré más cuando estemos apunto de llegar, ok? Confías en mi?
- Sí, confío en ti.

Nos montamos en la moto y pusimos rumbo al centro de la ciudad, aún no había terminado de amanecer, a mitad de camino Jon y otro tipo se unieron a nosotros en otra moto. Lukas le puso el turbo, llegamos, le puso el antirrobo a la moto y subimos las escaleras de un piso, curiosamente la puerta estaba abierta, pero no era algo casual, alguien había dejado un papelito impidiendo que esta se cerrara, Lukas lo quitó. Nos quedamos parados delante de una puerta, con la espalda en la pared, para que no fuéramos vistos desde la mirilla, Lukas se miraba el reloj constantemente, en la mano derecha tenía la pistola apuntando al suelo, me susurró a la orejita que cuando abrieran la puerta él se metería dentro, que entrara siguiéndole y cubriéndole las espaldas cerrando la puerta tras de mi.

Cuando escuché como alguien intentaba abrir la puerta desde dentro se me puso el corazón a 100, Lukas entró, cogiendo al individuo del cuello de la camisa y apuntándole a la cara. Dentro había una tía, no podía ver al tío al que Lukas apuntaba, obligué a la tía a sentarse mientras con unas abrazaderas le inmovilizaba las manos en la silla y le tapaba la boca con cinta. Los otros entraron dentro del piso por si había más gente. Al darme la vuelta pude ver que al tipo al que Lukas apuntaba, me quedé paralizada al volverlo a ver.

- Silvita ven, ¿conoces a este tipo? – mientras estiró la mano para indicarme que fuera a su lado.
- … - volver a verlo hizo que me quedara paralizada, sólo pude caminar y ponerme cerca de él, era donde me sentía más segura.
- Limpio – dijo Jon y Lukas asintió con la cabeza.
- ¿Le conoces entonces? – me dijo mientras pasaba su brazo por mis hombros, eso me tranquilizó.
- Sí… es Fran.
- Genial, una vez hechas las presentaciones podemos empezar, Jon, átalo a la silla – el otro individuo apuntaba a la novia de Fran.
Lukas se acercó entonces a ella y le quitó la cinta de la boca:
- Dime chata, el tipo este ¿es tu novio?
- Sí.
- Sabes a lo que se dedica aparte de ser poli, bueno… , concretaré la pregunta, ¿te contó lo que le hizo a esta chica? – mientras me pasaba la mano por los hombros.
- Sí, me lo estuvo contando.
- Y tengo curiosidad, porque… ¿qué le dijiste tú cuando te dijo que le había partido la muñeca? – Jon se puso tras de ella y colocó sus manos en los hombros de la chica.
- Pues que le estaba muy bien a la muy puta por haber traicionado a los suyos y haberle puesto en peligro a él – la tía se creció, también era poli.
- Jon – dijo Lukas.
- Guapa, esto va a ser un momento – dijo Jon mientras le volvía a tapar la boca, le cortó una de las abrazaderas y de un gesto le rompió un brazo – y no te hacemos más preguntas que al final vamos a descubrir más cosas, tómatelo como un favor. Mientras le secó las lágrimas con la mano.
- Bien bien, tu novia no ha sido muy lista Fran, tienes suerte que no la desnudemos y la saquemos a la calle.
- Lukas, a nuestro amigo le gusta el béisbol – dijo el otro chico sacando un bate.
- Ni en mis mejores sueños me hubiera imaginado esto – Lukas se guardó la pistola en los pantalones y cogiendo el bate le rompió un brazo a la altura del codo a Fran que gimió de dolor, le destapó la boca – ¿te gustó que obligaran a Silvia a desnudarse?
- No – dijo llorando.
- No llores que no se te entiende, mira, es que resulta que ella me contó que cuando se lo dijeron, ella también te lloró a ti y tu aún la obligaste a cumplir su sentencia, ¿me equivoco?
- No…
- ¡¡Seguro que te diste más de una paja pensando en eso!! – dijo Lukas lleno de ira, nunca lo había visto así mientras le partía el otro brazo, cerca del hombro, Fran gritó – grita, grita otra vez y no lo cuentas – mientras amenazaba con golpearle en la cabeza, me sobresalté al ver todo aquello.

Lukas tiró el bate al suelo, y acercándose a mi comenzó a hablarme:

- ¿Estás bien?
- … - temblaba como una hoja.
- Jon, esperadme fuera – dijo justo antes de besarme en la frente, volvió a donde estaba Fran poniéndole el silenciador a la pistola, le dijo entonces – Silvia… era la mejor poli que estaba en vuestras filas, que inútiles, tú, guarra, mírame que estoy hablando – dijo a la novia de Fran – ¿la has visto bien? porque te voy a dejar con vida, quiero que les cuentes a todos a por quien tienen que ir, para que no se confundan de persona otra vez, ¿¿ESTÁ CLARO??

La tía asintió con la cabeza, Lukas levantó el arma y apretando el gatillo acabó con Fran. Me abracé a Jon al oír el silbido, estaba muy asustada para hacer eso. Para bajar usamos el ascensor, durante el viaje, Lukas sacó de su mochila un chaleco antibalas, me lo ajustó fuerte, sin decir nada y me hizo ponerme la chaqueta encima, el otro chico también hizo lo propio, íbamos ambos de paquete en la moto. No mediaron palabra, sólo a la salida se despidieron, cada uno por su lado. Salimos fuera de la ciudad, a un pueblo cercano, allí paramos en una casita, entramos y nos esperaban, los habitantes de la casa, amigos de Lukas, estaban rodeados de armas y estaban falsificando documentos, tenían hasta un nuevo DNI para mi, dieron munición a Lukas y algunas tarjetas de crédito. El día pasó rápido, allí, me dijo Lukas que nos quedaríamos aquella noche.

Nos quedamos a comer, me sentía extraña pero fueron muy amables conmigo, al terminar nos marchamos, llegamos a un campamento similar al que estuve cuando me tuvieron secuestrada, allí estaba Mara, se quedó un rato hablando conmigo, demasiadas emociones en tan poco tiempo, me dijo que era mejor que me acostara un rato, de todos modos Lukas tampoco me iba a dar mucha conversación, estaba como absorto dentro de sus pensamientos, me dijo Mara que posiblemente repasaba mentalmente una y otra vez la jugada, era muy perfeccionista y siempre le sucedía lo mismo después de una acción, así aprendía de los posibles errores cometidos. Lukas escribía en unos papeles cosas, me senté en un sillón cercano y me quedé dormida mirándole.

Dormí un ratito, una pequeña siesta, el madrugón había sido importante, cuando me levanté me senté a su lado:

- ¿Qué haces?
- Pues nada, tomo unas notas, preparo planes, miro contabilidades,… divertidísimo.
- ¿Puedo? – mientras hacía amago de coger unos cuantos folios.
- Sí, claro.
- Vaya… – miraba atenta los asientos contables – hay muchos gastos no especificados.
- A ver, siempre me hago un lío, explícame.
- Sí, mira, los números de cuenta 669 y 678 son bastante comodín, es decir, que se mete en ellos los que no cabe en ningún otro lugar, y cuando la cantidad es tan grande pueden ser dos cosas o que la persona no sabe de contabilidad lo suficiente o están escondiendo datos.
- Pues tendré que hablar con la chica que lo lleva, aunque sabe bastante del tema.
- Sí, pero bueno, que a lo mejor estoy equivocada.
- No te preocupes, preguntaré con picardía – mientras me guiñaba un ojo – mira esta tarde tenemos que ir a hacer unos recados, te he conseguido un buen arma y tengo que concretar detalles.
- SigSauer, cómo la que tenía.
- Sí, misma marca, similares características.
- ¡¡Genial!
- Sí, venga, vamos tenemos que ponernos en marcha – había recuperado la conversación y la sonrisa.
- ¡Sipi!

Lukas me dijo que mejor que subiera con él a casa de su amigo y que se fueran quedando con mi cara, estuvieron un rato largo hablando de especificaciones, anécdotas, detalles,… ZzzZZzzzZZzz lo único que me gustaba era tirar, como con el coche, me gusta conducirlo a secas, sin saber de mecánica ni de papeles, así me va.

Caminamos un rato por la gran ciudad como una pareja más, dando un paseo, cuando pasamos por delante de un sexshop, unos cuantos comentarios graciosos al respecto y cuando lo habíamos pasado unos 3 metros ambos nos dimos la vuelta a la vez, lo que hizo que nos riéramos. Me abrió la puerta para que pasara primero y me dio un pellizco en el culo, juguetón estaba, me giré y le miré con cara de “te vas a enterar”. Estuvimos viendo un poco de todo:

- ¡Mira que pone aquí! – me dijo.
- ¿Qué?
- Pues que las bolas chinas ayudan a ejercitar los músculos, mmm, te las voy a regalar.
- Jajaja.
- No te rías mujer, es por tu bien, perdiste forma física el tiempo que has estado en la clínica.
- Mira, eso es verdad, prometo ser buena y hacer mis ejercicios diariamente.
- Jaja, eso espero… con el gustito que me daban tus achuchones.

También compramos lubricante de sabor fresa y nos fuimos, teníamos que coger el coche para volver al pueblecito para pasar la noche allí y al día siguiente volveríamos a casa de Lukas. Había anochecido ya, me acerqué a la orejita de Lukas y le metí la puntita de la lengua.

- Silvia, no seas mala.
- Mmmm – mientras insistía – estoy deseando llegar.
- Sí, yo también.

Bajé la mano y liberé su polla del pantalón, estaba empalmado, comencé a masturbarle para hacerle sufrir. Cuando llegamos, Lukas cogió la chaqueta en el brazo y se la puso delante para disimular la erección. Nos metimos dentro de una casa, y corriendo a la habitación, allí Lukas me cogió de la cintura, me levantó a su nivel y comenzó a besarme, rodee con mis piernas su cintura y me sujeté en su cuello.

Cuando me bajó comenzamos a desnudarnos a toda prisa, de la bolsita rosa saqué el lubricante, me puse un poco entre los dedos y comencé a masturbar a Lukas que estaba tumbado desnudo sobre la cama, le gustaba la sensación, como resbalaba entre mis dedos y como a veces probaba golosa el sabor del lubricante. Cuando estuvo bien excitado me cambio el puesto, separé las rodillas, me encantaba que me viera desnuda, saber que le gustaba y le excitaba. Echó una pizca de lubricante sobre mi clítoris y con sus dedos comenzó a esparcirlo. Se tumbó sobre mi, quedando su polla entre mis labios, sin penetrarme, y comenzó a moverse, resbalaba dulcemente, el tronco de su polla masturbaba mi clítoris muy húmedo, y la punta amenazaba todo el rato con introducirse dentro, esa dulce tortura me encantaba, siguió masturbándome así. Pronto sus fluidos fruto de la excitación se mezclaron con los míos, facilitando aún más, si eso podía ser, la masturbación. Rozarnos así sin penetración era muy excitante. Lukas entonces se separó un poco, me moría de ganas de sentirlo dentro, comenzó a penetrarme, un par de embestidas para esparcir el lubricante en mi interior y luego comenzó a follarme duro, me gustaba el jueguecito de decirle que no y sé que a él también, porque significaba que si. Repetirle varios “no” en un ruego mientras me destrozaba sin piedad.

Se calmó un poco y empezó a follarme despacio entonces, a disfrutarme, debía ser que tenía muchas ganas, en el momento que estabilizó un ritmo lento pero fijo, aguanté la respiración, mi cuerpo se tensaba y destensaba contorneándome, imitando a los espasmos de mi útero… iba a explotar, y exploté, abriendo los ojos, con la mirada perdida, la boca semi-abierta. Ni veía, ni escuchaba, no respiraba, hasta que en un acto reflejo mis pulmones se volvieron a llenar de aire, sonreí, Lukas también, sabía que acababa de “volver”. Cuando terminé, Lukas bajó a mi coñito y empezó a lamer el lubricante que había sobre mi clítoris, intentando limpiarlo, eso me volvió a despertar, también jugaba con un dedo en mi culito, como tenía lubricante por todas partes, podía introducir el dedito con mucha facilidad. Fue entonces cuando dejó de comerme y se sentó en la cama, me puso de pie delante de él, obligándome a ponerme sobre sus rodillas, bocabajo, como algunos malos educadores colocan a las criaturas para azotarles, no me desagradaba la idea, comenzó pasándome los dedos por todo el coñito, parándose en cada agujerito y haciendo pequeños círculos en ellos. Sujetó mis manos a mi espalda, inmovilizándome, y comenzó a darme unos pequeños azotes con la palma de la mano abierta sobre las nalgas. Me gustaba el juego, no sé, parece que ayudaba más a que la sangre se concentrara más en toda la zona, volviéndola más sensible. Fue entonces cuando sacó las bolas chinas del envoltorio y me las metió, primero una y después la otra, que empujaba a la primera más adentro. Me hizo ponerme de pie delante de él de nuevo, y con las bolitas dentro, comenzó a acariciarme el clítoris, me retorcía del placer, se me ponían los ojos en blanco y él sonreía.

Me esposó las manos delante del cuerpo y me dio la vuelta, para que me sentara sobre sus rodillas, sentí la punta de su polla en la entrada de mi culito. Lukas cogía todo mi coñito con su mano derecha, poniéndome en el lugar adecuado a su antojo, sus pies separaban a los míos, para que fuera resbalando y penetrándome solita. No costó nada con el lubricante, sentía que cada vez había más y más dentro de mi sin poder evitarlo, me quedé con la boca semiabierta, exhausta, una vez mis nalgas quedaron sobre sus piernas. Lukas me movió un poco en círculos hasta que sintió que su polla quedaba perfectamente alojada dentro de mi cuerpo, debía llegarme a la altura del ombligo. Comenzó a moverme entonces, me sentía follada por ambos lados, con las bolitas chinas también dentro de mi cuerpo, comenzó a masturbar mi clítoris que resbalaba travieso entre sus dedos. Pasaba sus dedos por mi vello, bastante húmedo también, mi humedad mezclada con el lubricante caía por mis muslos sobre el cuerpo de Lukas, mezclado todo con el sudor de mi espalda y el sudor de su pecho, tenía la nuca empapada. Eché la cabeza atrás, poniéndola sobre su hombro y arqueando la espalda al correrme, sus dedos seguían con mi clítoris, pero dejó de masturbarlo para ejercer una presión sobre él, era un amante experimentado, me conocía muy bien a mi y a mi clítoris. Mis músculos empezaron a tensarse con el orgasmo y al estar llenita por ambos lados se que la tensión de mi culito sobre la polla de Lukas era más fuerte, lo estaba matando. Se corrió entonces, yo aún no había terminado de hacerlo, delante de la cama había un armario con espejo, Lukas podía ver como me contorneaba por el orgasmo, como se movían mis pechos, como subía mis manos esposadas tras nuestras cabezas, dejando a la vista todo lo interesante, como me convulsionaba sin control.

Me quedé sentada un rato después de que Lukas se corriera, sin sacarla, me desabrochó las esposas, aún le sentía palpitar dentro de mi, y comenzó a besarme la nuca y los labios. Puse las manos en sus rodillas y me puse en pie, separándonos, me fui al baño. Quería estar un rato tranquila conmigo misma y darme una ducha. Lukas me pidió paso para entrar al baño mientras me duchaba, así adelantábamos tiempo, se lavó él también.

Al salir me puse mimosita, Lukas me esperaba en la cama, sonriente, cuando todo el mundo se fue a dormir aprovechamos para bajar a por un par de vasos de leche a la cocina y un paquete de galletas para cenar.

Feliz noche de viernes, que soñéis con los angelitos y todo eso :P

¡SALTA!


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