Lukas 2.16
Por fin la siguiente entrega, ¿os he hecho esperar demasiado? ¡espero que no! Como siempre estos dos viviendo trepidantes aventuras, como me dijo una amiga ‘los vas a matar’ jaja! pero es que, sino no tiene emoción! y lo que queda! ¿Habéis fantaseado alguna vez con la fertilidad? ya me contaréis, tengo curiosidad ![]()
Según lo planeado volvimos a casa de Lukas, madrugamos mucho, hacía mucho frío aquella mañana, no me encontraba demasiado bien, era la medicación que aún tomaba. Aproveché el trayecto en coche para dormir un rato más, estaba cansada, eran días muy largos, con mucha actividad y aún no estaba recuperada del todo. Me desperté cuando Lukas paró para pagar el peaje, había una cola larga, además quedaba poco para llegar, me encantaba el paisaje a medida que nos acercábamos a casa. Me senté bien, bostecé llenando los pulmones de aire y bajé la ventanilla para respirar un poco de aire fresco, ya no hacía tanto frío.
- Te has pegado una buena siesta, eh?
- Sí, la verdad es que sí.
- Hoy el día será más relajado, tienes mala carita, cansada?
- Sí, cansadita y ya está.
- Mierda! – dijo mirando al frente cuando avanzó la circulación.
- Qué pasa?
- Control policial, 2 coches, sube la ventanilla, tienes puesto el cinturón? Sí, colócatelo mejor – me dijo mientras colocaba la almohadilla en mi hombro y la parte que rodeaba mi cintura, la bajó a mis piernas – en caso de colisión es mejor que esté ahí. Hazte la distraída, si puede ser, mirando para otro lado, mejor, haz que hablas por telf.
- Vale – lo miré asustada.
- No tengas miedo. No paran a todos los coches, a lo mejor tenemos suerte – mientras ponía la pipa sujeta bajo su muslo, casi sentado encima.
- Hace ya dos coches que no paran a ninguno Lukas – dije ya preparando el móvil.
- Uf! nos van a parar – dijo décimas de segundo antes de que el poli le hiciera señas.
- Hola, estamos haciendo un control, puede dejarme ver su permiso de conducir? – dijo el poli.
- Sí, por supuesto agente, es que pasa algo?
- Nada, pura rutina, dígame donde nació?
- Pues aquí.
- Puede concretar? Tiene un acento muy de la zona norte, seguro que es de aquí? Que año nació?
- Sí, en el 1975.
- Qué mes?
- Marzo.
- Qué día?
- Siete.
- Baje del coche despacio, me suena mucho su cara y no ha dado ni una con la fecha de nacimiento – mientras hacia un gesto a otro poli - Venga, salga del coche y la chica también – mientras otro poli me picó en el cristal con los nudillos.
- … – se quedó callado, sabía que la habían cagado con la falsificación y que se estaba autodelatando - Agáchate Silvia!! – dijo mientras le metía un tiro al poli que aún sujetaba el permiso de conducir en las manos, se cambio la pistola a la mano izquierda e hirió también a un par de polis que sujetaban una cadena con pinchos para pinchar las ruedas del coche que intentara escapar – mierda! Mira que les digo que vayan con ojo con las fechas!
Los polis del otro coche comenzaron a dispararle al nuestro, Lukas hizo unas maniobras y en cuestión de segundos puso el BMV a 180 km/h, y en nada a 220, mientras nos perseguían. Gracias la alarma policial los otros coches ocupaban el carril de la derecha dejándonos vía libre también a nosotros. Aún así Lukas tuvo que esquivar a más de un despistado, adelantando por la derecha, pegó un buen frenazo para poder meternos en una salida de la autopista, derrapó en la curva. El coche policial colisionó con otro coche, pero a la salida de la autopista nos persiguió otro, nos salimos de la carretera en una curva en la que había arena, cayendo por un terraplén.
- Estás bien? – preguntamos ambos a la vez, se habían roto algunas lunas y Lukas tenía cortes en los brazos y alguno en la cara.
- Sí - me contestó él, yo tenía la mano en la cabeza, me había golpeado con algo - Putos policías, mierda! No te muevas de aquí, voy a por él – salió del coche y corrió a ponerse tras la vegetación.
El poli que iba sólo en el coche, había comenzado a perseguirle, pero Lukas era más rápido, y en el momento que pudo, se tiró sobre él, consiguió inmovilizarle, dejarlo medio inconsciente con unas llaves y esposarle a un árbol. Volvió al coche, intentó arrancarlo sin éxito. Me ayudó a salir, mi puerta estaba atascada, sentada en el sitio del piloto, con los pies en el suelo, estaba muy mareada, estaba llena de cortes, me había golpeado en la frente y me salía bastante sangre.
- Tranquila - me dijo mientras presionaba la herida con su sudadera.
- Ah, ah! Me duele, me duele mucho, he roto la ventanilla con la frente.
- Mierda! Déjame ver – pasando los dedos por mi frente, justo donde nacía el pelo, yo me sujetaba el flequillo.
- Ah! me duele ahí.
- Ya lo noto – me dijo apartándose para tener más luz – es un cristal, te lo voy a intentar sacar…
- Ah! Me haces mucho daño, para para!!
- uf! lo siento, lo siento, no puedo, está profundo. Puedes caminar?
- … – no contesté, estaba perdiendo el conocimiento, Lukas me cogió en brazos y me sacó del coche.
Me dejó sentada en el suelo, entró a coger la mochila que tenía a los pies de mi sitio, estaban nuestras cosas. Cogió un barril de gasolina del maletero y lo vertió sobre el coche, prendiéndole fuego luego. Todo iba muy rápido, volvió hacia mi, se puso la mochila y me ayudó a ponerme en pie, podía caminar, algo borracha. Puse mi mano en su cintura para sujetarme y él me cogía de los hombros, llevaba la pistola en una mano y aprovechando que varios incautos mirones habían detenido sus coches en el arcén para ver el numerito, los amenazó de meterles un tiro mientras miraba que coche elegir de todos los que había. Tenía buena vista, cogió un Golf V Gti a unos maquinerillos, era un coche veloz, que intentaron ponerse chulos, pero con tan solo enseñarles la pipa y sonreírle bajaron revoluciones. Nos montamos, entonces el maquinerillo propietario volvió a su coche, abriendo la puerta del piloto y dándole un gancho de derecha, entre los demás maquinerillos lo sacaron del coche, saqué mi pistola de la mochila, estaba descargada, salí fuera del coche, veía bastante borroso, me quedé apoyada en el coche porque no me aguantaban las piernas, ni siquiera podía decir nada que sonara convincente, preferí reservar las fuerzas en mantenerme en pie y apoyar el brazo en la carrocería del coche. Pronto alguien les advirtió de mi presencia con un: ‘la tía de dentro del coche tiene una pistola!!’.
Dejaron a Lukas, tosía mucho, se levantó como pudo, pero entonces comenzó a reírse:
- Putos maquineros de mierda! Jajaja!
Acto seguido le metió una patada de karate al maquinero dueño del coche que lo dejó tumbado. Sacó su pistola, la tenía bajo la cazadora de piel.
- Alguien más tiene algún inconveniente?
Al ver que tenía la situación controlada intenté sentarme de nuevo. Lukas andaba sin dejar de apuntarlos, se montó también, cerrando puertas y seguros. Nos pusimos en marcha. Sacó su telf y comenzó a marcar, tenía mucha tos:
- Pedro, tienes que mandar a alguien, es una emergencia, hemos perdido el BMW en un accidente… pues voy a meterme en una nacional, la que lleva al campamento norte … sí, sí, Mateo, me suena,… sí, Golf Gti, llama mucho la atención, tuneado muy hortera, sí… sí, estamos heridos, … sí, sólo Silvia y yo… vale, vale, seguimos y nos hará luces para parar en el arcén, vale. Cuando lleguemos te doy aviso, vale… adiós – acto seguido se metió el móvil en el bolsillo del pantalón – enseguida vienen a por nosotros, 10 min como máximo.
- Vale – pude susurrar mientras sujetaba la sudadera de Lukas con suavidad sobre mi frente.
El tal Mateo no se hizo esperar, Lukas detuvo el coche en el arcén cuando le dio ráfagas con las luces y metió la documentación del golf en la mochila, balbuceando un ‘este cabrón se va a enterar’.
- No no, primero ella – dijo Lukas sin dejar de toser cuando Mateo intentó ayudarle a caminar al otro coche.
- Sí, Joran va por ese lado, la saca enseguida – acto seguido el tal Joran abría la puerta del copiloto y me cogía en brazos – cómo estáis?
- Está el médico en el pueblo? – preguntó Lukas
- Sí - contestó Joran – hemos llamado para que suba al campamento ya – dijo mientras colocaba mi cabeza sobre su pierna, Lukas ocupaba el lugar del copiloto y Mateo conducía.
- Hace tiempo que queremos formar parte de la organización, pero de forma seria – dijo Mateo.
- No es el momento más adecuado para hablar de eso, pero vale, lo tendré en cuenta – dijo Lukas – Silvia, como vas? – girándose.
- Ha perdido el conocimiento cuando la he cogido en brazos – dijo Joran.
- Pero que ha pasado? – pregunta Mateo.
- Control policial en el peaje, nos han descubierto, luego nos han perseguido, ha sido cuando en una curva nos hemos salido de la carretera y al intentar llevarme el Golf, al neng ese no le ha parecido bien y si no llega a ser por ella, uf! – dijo limpiándose el labio con el dorso de la mano y luego con unos pañuelos de la guantera.
Me desperté algo aturdida, estaba todo a oscuras, estaba muy drogada y desnuda bajo las mantas, me costaba mucho estar despierta más de 3 segundos. Entonces escuché tosidos y el colchón se movía. Mi vista comenzó a aclararse, había una chimenea en la habitación, pude ver a Lukas que dormía a mi lado en la cama, con su imagen en mis retinas me volví a quedar dormida. Me volví a despertar, esta vez estaba sobre el hombro de Lukas y él me acariciaba los rizos entre sus dedos con los ojos cerrados. Me moví levemente y él se dio cuenta que estaba despertándome:
- Buenos días! Cómo te encuentras? – me susurró.
- Mmmm, creo que bien, y tú?
- Yo bien, sólo tengo arañazos y algún que otro golpe. Te duele la frente? La cabeza? Te han estado poniendo un derivado de la morfina, te bajaron la dosis anoche, ya sabes que crea adicción, hay que ir reduciendo si no es necesaria.
- Sí, sí, lo sé, no, creo que no me duele – dije tocándome suavemente con la yema de los dedos, Lukas me acariciaba con el dorso de los dedos la frente – uh! me tiran los puntos, cuantos han sido?
- Cinco, me han prometido que no te van a dejar señal, espera que para los puntos mmm – estiró el brazo con el que me acariciaba los rizos a la mesita – hay que ponerte betadine de tanto en tanto, alivia la tensión. Espera que no llego – dijo dejándome con cuidado boca arriba sobre la almohada, se sentó y se puso los pantalones de un pijama.
Tenía un culo perfecto que se marcaba bajo la tela de punto de los pantalones, se ató el cordoncito del pantalón, miró su reloj, estaba en la mesita, encendió la luz del cuarto de baño que había en la habitación, cerré un poco los ojos, demasiada luz. Volvió con una bolsa de algodón y comenzó a humedecerme los puntos con algodón mojado en betadine. Al volver pude apreciar levemente su erección mañanera. Siguió con el resto de heridas. Fui recuperando la vista clara y me di cuenta que él también tenía las suyas, acerqué los dedos, acariciando su mejilla, me miró y me sonrió cómplice un instante. Sé que le gustaba cuidarme y mimarme.
- No es nada – me dijo – date la vuelta – mientras me ayudaba.
Siguió con el algodón, cuando terminó se tumbó a mi lado, acariciando mi espalda, mi cintura y haciendo dibujos con sus dedos en mis nalgas. Me gustaba, comencé a contornearme mientras me acariciaba. Despacio comencé a ponerme de rodillas, sacando el culito, dejando el pecho sobre el colchón. No dijo nada, tan sólo se puso detrás de mi, seguí moviéndome provocándole.
- Tienes ganas eh?
- Síh.
Se puso de rodillas entre las mías y me penetró despacito. Primero sentí el contacto de su cuerpo rozando el mío y luego la penetración, cogió mis caderas fuerte para eso. Noté la punta de su polla húmeda entrando poco a poco y como gemía como si le faltara el aire. Era raro de explicar, porque tenía ganas pero sabía de sobras que no iba a poder correrme y él también, así que no dejé de pensar que me usaba para su placer, iba a disfrutar de eso e iba buscando eso. Se movía despacio, gemía, sentía sus huevos rozando mi clítoris de tanto en tanto. No dejaba de pensar obscenidades, estaba tan excitada que no podía hablar, sólo cerrar los ojos e imaginarme que me las decía, como que le gustaba usarme, o que mi coñito o mi boca eran el lugar donde descargaban sus pelotas, era un recipiente donde dejaba su leche cuando le viniera en gana, no tenía otra función que esa para él y que muchas veces lo hacía simplemente por joderme en plena muestra de dominación. Se acercó a mi orejita, quitándome el pelo de la carita y como si estuviera escuchando mis pensamientos:
- Porque cierras los ojitos?
- Uh! Pienso obscenidades…
- Demasiado drogada, verdad? Sólo cierras los ojitos cuando te cuesta … estás muy muy mojada, estos días sin esas pastillas tuyas, este olor dulce, y los pechos redonditos… no estarás ovulando peque?
- Lukas… para para!
- Que pare ahora?… ja! Ahora que estoy apunto de correrme … dentro de ti … tenías que haberlo pensado antes, no?
- Lukas… – dije con la mirada empañada, sujetaba fuerte mis caderas, no las separaba de su pelvis – no… no me…
- Qué no te preñe? Ese no es mi problema nenita, si no fueras tan fácil – se acercó a mi orejita de nuevo y me susurró entonces – no lo dudes, nuestro cachorrillo tendrá tus mismos ojitos verdes.
El cerebro, sólo ahí reside el placer sexual, las palabras de Lukas, sentirme vulnerable a sus semillas, él y yo, sin química por medio que impidiera nada, cuando lo sentí explotar, mi cuerpo comenzó a exprimirle, con las contracciones de mi orgasmo, como no le dejaba casi salir. Terminó, me dio hasta la última gotita. No me aguantaron las rodillas y me tumbé lentamente, Lukas también conmigo, sobre mi cuerpo. Se puso a mi lado entonces, saliendo de mi.
- Lukas…
- Ssssh no te preocupes, has disfrutado al final?
- Sí, mucho, pero…
- No te haría eso y lo sabes, pero si necesitas que te lo diga: hueles dulce todo el mes y las pastis… drogadita eras muy buena, te despertaba, te daba tus pastillitas, te bebías tu vasito de agua y ni te enterabas ![]()
- Vaya, vaya, …




















Curiosa fantasia
Ya leo en el twitter que estás pachucha… que te mejores, cielo.
Besitos.
Buen blog. Lo meto en marcadores, a ver si algún día vuelvo por aquí. Es que la desidia me puede :”>
Saludos
Está “la cosa” emocionante: trepidantes aventuras con final excitante.- Buena fórmula
Un beso y no seas tan pródiga que apenas me da teiempo a ler tus entradas.
Pocas cosas me ponen más que la dichosa fertilidad y sus implicaciones instintivas, psicológicas, morbosas y biológicas.
Por lo que, obviamente, este relato me ha encantado, tanto que lo he marcado para seguirte la pista definitivamente.
Un beso.