Carolina trátame bien
Sí, Carolina trátame bien como la canción de MClan, Carolina se llama la protagonista de esta historia, que un poco aburridilla y con ganas de experimentar cosas nuevas, se lanza a la aventura con Santi, un chico de su misma edad y en una situación similar. Por ahora, sólo tengo escrito este, aunque tengo en mente algún capitulillo más, ya me diréis si os gusta ![]()
- No, si yo no quiero que me quieras… ya tengo quien lo haga.
- Yo también.
- Pues perfecto entonces, ¿no? – pregunté retóricamente antes de empezar a besarnos.
Había conocido a Santi en un curso online, al ser de la misma ciudad, quedamos en un par de ocasiones para consultarnos dudas. La unión hace la fuerza.
Santi es un chico alto, de mirada expresiva, espontáneo, de ruidosa risa y fino sentido del humor. Hubo química casi desde el primer momento. Bastante hablador, teníamos mucho en común. Un día que fui a su casa me enseñó fotos de Esther, su novia, le pregunté al ver un marco con una foto de los dos juntos, que curiosamente no estaba en ese sitio el primer día que quedamos para resolver dudas, tengo para eso memoria fotográfica. Esther era muy muy guapa, tenía que admitirlo; era una chica con suerte en muchos sentidos. Era totalmente distinta a mi, físicamente y psicológicamente por lo que me había contado Santi, teníamos formas muy muy distintas de vestir y de ver la vida, la noche y el día.
Hablamos también de otras cosas sobre su relación con ella, les iba realmente bien. A mi también con mis historias por ahí. ¿Cómo habíamos acabado entonces así? ¿Demasiadas horas de trabajo? ¿Las cervezas que nos habíamos tomado?
- ¿Cuánto tiempo hace que no besas a otra?
- Jajaja, mucho. Pero es que yo quiero mucho a mi novia.
- No, si yo no quiero que me quieras… ya tengo quien lo haga.
- Yo también.
- Pues perfecto entonces, ¿no? – pregunté retóricamente antes de empezar a besarnos.
Se quedó mirando mis ojitos verdes, sin saber que hacer, ni saber porque había roto su pacto con Esther besándome. Yo me sentía más o menos igual, pero un hormigueo en mi tripa me dictaba otras cosas. Cogí sus mejillas entre mis manos y seguí besándole, no, no debía pensar más, tenía que dejarme llevar…
- Un momento, un momento Santi.
- ¿Qué pasa?
- Esto no es buena idea – dije mientras me arreglaba la ropa.
- Tienes razón, tienes razón.
Me puse de pie con toda la intención de marcharme, pero al llegar la puerta, me giré, me humedecí los labios y volví a donde estaba quitándome la camiseta al mismo tiempo. Me senté a horcajadas sobre él en su sofá, le quité la camiseta y seguí besándole, sin despegarnos. Sentía muchas cosas en ese momento, también me sentía pudorosa y eso que habíamos dejado sólo una luz muy tenue. Puso sus manos en mis caderas, bajo mi falda, quería quitarme las braguitas. Ya se había liberado de su ropa interior.
- No, no las bragas no me las quites – le susurré.
- ¿Entonces? – me respondió jadeando.
Quería terminar cuanto antes con aquello, para irme de allí, pero también, también para quedar satisfecha, para saciar un hambre que hacía tiempo que tenía.
Me ladee las braguitas, era absurdo, pero me sentía más protegida con ellas y también sentía que me iba a follar a pesar de ellas. Me senté despacito sobre él, con los ojos cerrados y la boca entreabierta. Empecé a moverme con cuidado, estaba muy muy nerviosa, estaba disfrutando pero posiblemente yo no podría llegar al final. Pronto Santi comenzó a gemir más frecuentemente, tenía sus manos acariciando mi espalda, no nos besábamos pero teníamos los labios muy cerca. Comenzó a resoplar fuerte, luego gimió fuerte convulsionándose, echando la cabeza hacia atrás. Me acerqué a su oído entonces:
- Muy bien, muy bien – le dije en un susurro, aunque no sabía si podía oírme, estaba siendo un orgasmo realmente intenso para él. Pronto sentí como me llenaba, por un segundo fui consciente de muchas cosas.
No llegué a correrme, aunque había disfrutado mucho mucho con todo aquello. Me lo preguntó y fui sincera, no me gusta mentir en ese aspecto. Me dijo algo que me gustó mucho, que estaba en deuda conmigo, ¿eso significaba que repetiríamos? Espero que sí, había mucha química, podría ser muchísimo mejor, con más práctica y menos nervios.
Esa misma semana quedamos otra vez con la idea de repasar los ejercicios, quedábamos dos veces por semana, pero es que ya ni siquiera abrimos los apuntes, sólo entrar por la puerta comenzamos a besarnos, si es que habíamos estado poniéndonos cachondones con sms todo el día, rememorando el día anterior. Aquél día estaba más tranquila, más preparada, más relajada.
Fuimos a su habitación directamente. Se tumbó sobre mi y empezamos a frotarnos cuerpo a cuerpo, estaba empalmado, podía sentirlo bajo la ropa, seguro que se había estado dando pajas como un mono recordando el día anterior. No quería obsesionarme, pero ese día tenía que correrme yo también, todo aquello tenía que valer la pena y el pago era el orgasmo del final, sino, no iba a repetir más.
Empezamos a desnudarnos, me encantaba su cuerpo, su piel y su olor, era todo tan distinto.
- Te gusta comer – le pregunté, era muy importante y lo necesitaba.
- Me encanta – me susurró en la orejita. Creo que se me tuvieron que abrir los ojos como platos al oír eso y al sentir un calor recorriendo mi tripa.
Empezó a hacerlo por encima de mis braguitas, pequeños mordisquitos con los labios, a olerme, a lamerme las ingles desnudas. Cuando quiso, le ayudé a quitarme las braguitas, quedaron todas enrolladas sobre si mismas. Enterró su cabeza entre mis muslos, arquee la espalda y suspiré, ese fue el primero de muchos. Iba demasiado embalado, sólo tuve que decirle dos palabras, dos pistas, en un susurro ‘despacito y machacón’… ‘no, no, aún más despacito, así así… uuuuf!!’. Empezó a saborearme, se notaba que le encantaba, sentía sus labios, su lengua plana lamiendo cada rincón, como se bebía mis fluidos goloso, como pellizcaba mis labios con los suyos, o atrapaba mi clítoris para succionarlo. Primero estuvo un rato largo de reconocimiento de toda la zona, sus dedos curiosos también me acariciaban con cuidado, tenía las manos bonitas, muy masculinas. Y luego se centró en el clítoris, mientras acariciaba mis muslos por dentro, mis caderas. Se notaba que le gustaba, no tenía prisa, lo saboreaba, lo disfrutaba, de vez en cuando me miraba a los ojos, le dejaba hacer, respirando profundamente, mirándole excitada, hasta que esa misma excitación me obligaba a cerrar los ojos.
- Córrete en mi boca – me dijo.
- Uf! tendrías que saber hacerlo muy bien mientras me corro.
- Aprendo rápido ya lo has visto – decía mientras con sus dedos no dejaba de estimular mi clítoris suavemente para que no me enfriara.
- Vale vale – me humedecí los labios y cogí aire – llegado el momento, no muevas la lengua, ni te separes, succiona con los labios mi clítoris, sólo eso… sólo eso – dije por última vez, aunque creo que ya no se oyó, hablaba sin voz, sólo con aire.
Cerré los ojos y me relajé entonces, confiaba en que lo haría bien, no tenía más misterio que ese que le había dicho. Tragué, cerré los ojos y empecé a concentrarme, a sentir placer. Cada vez temblaba más, acumulaba más tensión, se me escaparon dos gemidos, luego me tapé la boca yo misma, con los ojos bien abiertos, gemí muy muy fuerte, se sentían sonidos leves y agudos bajo mis manos, mientras cerraba los ojos, los apretaba con fuerza, parecía que iba a romper a llorar o a enloquecer, arquee la espalda y él obedeció, hizo exactamente lo que le dije en el momento adecuado, no se separó. De todos modos estaba preparada para coger su cabeza si decidía separarse demasiado pronto… no hizo falta.
Me puse perdida de mis propios fluidos al correrme, recuperé la consciencia, tenía…
- Tengo ganas de polla, fóllame cabrón, fóllame – le dije totalmente excitada, fuera de mi.
Se puso encima de mi, resbaló fácil, mucho mucho, estaba muy mojada, si no fuera porque su polla estaba ardiendo y notaba su calor, casi no lo hubiera notado entrar. Tenía mucha sed y es como cuando estás sediento un día de verano, el primer trago no es suficiente. Cogí sus nalgas y lo pegué bien a mi cuerpo, empezamos a movernos y a contornearnos. Me embestía con fuerza, mejilla con mejilla, sentía su respiración en mi orejita, entrecortada. Su peso sobre mi cuerpo. Empezó a gemir y a resoplar, escucharle fue demasiado para mi y aún estaba excitada, llegamos al orgasmo casi simultáneamente, a la fuerza tuvo que sentir como mis músculos le atrapaban y le exprimían, grité, grité fuerte, esta vez no podía taparme la boca.
No dijimos nada más, salió de mi cuerpecito y se tumbó a mi lado, bocabajo, agotado, jadeando, yo también intentaba reponerme, con los pies en el colchón separados, las rodillas juntas y mi mano sobre mi ombligo.
Ya estábamos recuperando el aliento, me puse de lado, con las rodillas flexionadas y los tobillos cruzados; le miré a los ojos que intentaban esconderse tras un pliegue de las sábanas. Se puso de lado, perezoso y subió la ropa de cama para taparnos.




















Dios bendito!! O más bien debería decir… ¡Diosa bendita! ¡Qué erección me ha provocado este relato! Maravilloso, Minah, me ha encantado. Gracias!!!!
Besos.
Esta muy bien me gusta como combinas la dulcura con las palabras vulgares cosa que otras personas no tienen mas recursos que estoy cachondo, follame… y tu utilizas estas palabras necesarias en un relato erótico pero las mezclas con: me encantaba su cuerpo, su piel y su olor, era todo tan distinto.y subió la ropa de cama para taparnos.
Eres una gran escritoria Minah. El relato es muy excitante y creo que se debe a que lo tienes muy bien equilibrado. Como comenta “amimanera”, es la combinación de palabras.
Pero más importante que una cuestión de estilo déjame decirte: ¡qué talento el tuyo para darle vida a esta escena! Y perdóname que te diga esto pero: cómo quisiera conocerte (aunque creo que ya conozco un poco de ti con lo que escribes).
Lo mejor para mi, la foto, hay que ver lo que transmite.
Distinto de otro ne la temática, pero bueno, muy bueno y muy , muy intenso. Realmente escribes bien .. aunque eso ya lo sabes.
Un abrazo
Ojala y alguna vez pudieses escribir sobre una fantasia en el Caribe!
Muy buenas palabras Minah, desde que conoci el Blog hace apenas unos dias, me he leido muchas entradas tuyas y he recomendado el sitio a mucha gente de mi entorno, somos de Guadalajara, al lado de Madrid casi, si utilizas Google Analytics nos veras
Sigue escribiendo asi y haciendonos sentir verdaderas emociones, y verdaderos sentimientos.
Un abrazo