Carolina trátame bien III

Minah | Relatos | Tuesday, 05 February 2008

ChupaditaAquello no podía seguir así, pero también es verdad que estaba disfrutando mucho… y sintiendo demasiado. Me dijo que era su invitada, que me diera una ducha si quería, mientras preparaba algo de desayuno.

La ducha me sentó muy bien, me supo mal borrar cualquier rastro del perfume de la piel desnuda de Santi, aunque sentía sus besos grabados a fuego en cada centímetro cuadrado. Me senté en un taburete de la cocina, él estaba con unos pantalones de pijama largos y el torso y pies desnudos, intuyo que no llevaba nada tampoco debajo del pijama.

- ¿Has dormido bien?
- Sí, poco, pero muy bien. ¿Y tú?
- No se te nota nada cansada… yo, también, muy bien – estaba muy sonriente – entonces me lo dijo – quédate…
- Me encantaría, en serio, pero tengo cosas que hacer hoy – mientras me limpiaba los dedos con la servilleta haciéndome la despistada.
- Veámonos esta noche otra vez – insistió mientras yo bebía del tazón de colacao.
- Santi, sabes que no podemos.
- ¿Por qué??
- ¿Cuánto crees que tardará Esther en darse cuenta?, las tías no somos tontas. Una cosa es el jueguecito este y otra muy distinta que cuando la veas no tengas ni ganas ni fuerzas de hacerle el amor, y te aseguro que eso pasa.
- No digas tonterías Carol…
- No me gusta ser el 2ndo plato de nadie tampoco, es difícil Santi, lo estamos haciendo mal, muy mal, ¡no lo hagamos aún peor!
- Carol… Carolina, estoy sintiendo algo por ti.
- … no vuelvas a decir eso nunca más – le dije mientras le miraba muy seria a los ojos.

No podía, no quería ser responsable de nada, quería jugar, ajena a todo, Santi para mi era un entretenimiento, sin malos rollos… ¿o tal vez yo también comenzaba a sentir algo? Lo sabía, hacer el amor enamora, era un riesgo que corríamos, y como me miraba cuando las luces del alba empezaban a colarse por la ventana, como me abrazaba por la noche. Mis ganas de quedarme, de hacer una locura, empezaron a pesar en mis pies, pero no, no podía, hice un sobreesfuerzo y caminé segura a recoger mi bolso, ya estaba vestida. “Gracias por el desayuno” y salí por la puerta.

Se me hizo muy difícil pero no contesté a sus sms y sus mails, había un poco de todo, medio enfado, medio desesperación, unos días estuvo pasando de decirme nada, volvió pidiéndome perdón y volvió a desaparecer unos días… demasiados. Le escribía mails y sms que nunca llegaba a enviar.

Salí con unas amigas de la universidad a cenar, quise huir cuando me lo encontré sentado con Esther, me vio entrar, así que no podía escapar ya, ni sugerir ir a otro sitio. Tuve que disimular la sonrisa, me alegraba un montón de verle, él también. Intercambiamos miraditas toda la cena. Me levanté para ir al baño, le pregunté al camarero donde estaba… pude ver entonces como Santi se levantaba también y me seguía con unos metros de distancia. Sabía que esa era tal vez la única oportunidad que tendría de pillarme y verme cara a cara.

El baño separaba los aseos respectivos de señora y caballero pasando previamente por un hall, se encendió la luz cuando entré, luego lo hizo Santi.

- Carolina…
- ¿Qué haces aquí?
- ¿Por qué no has contestado mis mensajes y mis llamadas??
- No lo sé Santi, no sé porque lo he hecho – entonces me di cuenta que tenía muchísimas ganas de verle otra vez, aunque me había estado autoengañando muy bien.

¿Qué hacía? Me puse de rodillas… desabroché su cinturón y sus pantalones. Le costó reaccionar:

chupadita sin censura

- Siempre me quedé con ganas de algo – le dije.
- Carol, Carol, … - me dijo mientras me acariciaba la mejilla. Cerró también la puerta.
- Date prisa, nos están esperando a los dos.
- Sí, te deseo, te tengo muchas ganas,… – me cogió las mejillas entre sus manos.

Cerré los ojos y le esperé con la boquita abierta. Comencé a mamársela, sí, a mamársela, es lo que repetía en mi cabeza una y otra vez. Dulces gotas, salado sabor,… la besaba, la lamía con mi lengua y la alojaba en mi boquita cálida. Seguía con los ojos cerrados, era mi momento… era injusto, pero no quería pensar en Santi, quería pensar que me lo estaba pasando bien yo, era una mezcla de sensaciones.

Cogió aire ruidosamente, pude sentir sus contracciones en mi lengua y paladar, y segundos después sentí que se llenaba mi boca de un líquido caliente y amargo. Abrí los ojos entonces, para mirarle. Cualquiera que viera la escenita de fuera no podría saber lo que estaba sucediendo, él mantuvo la calma al correrse para no emitir ningún tipo de ruido y yo seguí como hasta ese momento. Cerré los ojos y empecé a tragar a medida que me lo iba dando.

chupadita sin censura2

Terminé de limpiarle, estaba muy cachonda, y era mi forma de despedirme de él. Me puse de pie, me miré al espejo y me enjuagué un poco. Él estaba vistiéndose, intentando asimilar lo sucedido.

- Te llamaré esta semana – dije mientras quitaba el cierre a la puerta con una mano, sin dejar de mirarme.
- Por favor…
- Te lo prometo.

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