Lukas 2.19
Qué de tiempo por Dios! que os voy a contar que no sepáis… y si no lo sabéis, sólo os puedo remitir al [índice de relatos] ![]()
A la mañana siguiente nos levantamos temprano, teníamos que hacer varias cosas, entre ellas ir al centro de salud bien temprano, nos quitaban los puntos y luego ir al piso, habían asuntos pendientes por resolver. No nos había dado tiempo ni de desayunar. Mientras esperábamos en la sala de espera a que nos llamaran, apoyaba mi cabeza en el hombro de Lukas, era muy temprano y estaba medio dormida aún, tampoco estaba acostumbrada a ese frío en la calle y esa temperatura tan alta en los sitios cerrados. Él leía mientras un periódico.
- ¿El sr Tomás García?
- Vamos peque, ya nos toca – dijo mientras plegaba el periódico y se lo ponía bajo el brazo – este médico me conoce desde que nací casi, ya lo verás… es muy cotilla y no para de hablar, además me llama…
- ¡¡Hombre Lukitas!! – dijo el médico – cuánto tiempo, ¿cómo estamos? ¿Y tu madre? ¿Vaya y esta señorita tan guapa que te acompaña?
- Sí, sí que hace tiempo. Mi madre… bien, bien. Pues ella es Silvia, es mi pareja.
- ¡Ya era hora hombre! – contestó el médico - Mucho gusto señorita. ¿Y qué es lo que os trae por aquí?
- Pues tenemos cita para revisión y quitarnos los puntos, aquí le traigo el informe.
- Accidente de coche… mmm… siempre igual, hay que ver que toda la vida vas a estar con lo mismo hijo. ¿Sigues en lo mismo?
- Sí.
- Vale, pues no hago más preguntas, sabes que prefiero no saber detalles. Señorita, no sabe usted los antecedentes médicos que tiene el novio que se ha echado. ¿Se lo has contado Lukitas? …
- No, he preferido velar por su salud mental.
- Aquí donde lo ve, tan alto y fuerte, de pequeño era un niño muy débil y muy travieso, además tenía unas orejas de soplillo, ¡¡que nadie se metiera con ellas por eso!! … aún así, era todo un líder, daba igual la idea descabellada que se le ocurriera, que tenía fieles seguidores para llevarla a cabo, una vez en una excursión a unas ruinas decidieron escaparse para descubrirlo por su cuenta…
- Creo que no es necesario seguir – cerrando los ojos y cogiéndose el entrecejo con el dedo índice y pulgar.
- Llegaron a una zona a la que no podían entrar – ignorándolo - y entraron, se les desmoronó el suelo y cayeron al vacío varios metros… nos tuvieron en vilo 2 días para poder sacarlos de allí, ¡jaja! Aún me acuerdo de su profesora, desesperada decía ‘¡pero que niño más malo!! ¡Yo así no puedo seguir, yo me dejo la docencia!!’. Unos cuantos huesos rotos, y en un par de meses estaban otra vez por ahí haciendo maldades, entre ellas… cuando cogieron una indigestión por comer kilos y kilos de peras verdes en una apuesta… jajaja, pero en la siguiente fue más hábil, era de comer pegamento, pero consiguió engañarlos a todos, él no probó ni una gota!! Jajaja!! – se reía el médico mientras ojeaba el informe – Venga, que se tumbe la señorita… las damas primero, ¡como en los fusilamientos!
Me examinó las pupilas con una linternita, me pidió que siguiera su dedo con los ojos, me hizo también algunas preguntas, si me dolía la cabeza, si me mareaba con frecuencia. También estuvo mirando las radiografías detenidamente. Me hizo algunos movimientos con la muñeca.
- ¡Ah! ¡Me duele!! – susurré poco antes de morderme el labio inferior.
- Sí, parece que tiene los tendones inflamados, luego veré porque hay una pomada muy buena y unos ejercicios muy suaves para ir reforzando esos músculos. Ya he terminado con usted señorita, Lukitas, suba a la palestra… o lo que es lo mismo, siéntese en la camilla - hizo el mismo procedimiento y casi las mismas preguntas – bien, ahora podéis pasar a la habitación de al lado que ya os pueden quitar los puntos, la chica que os ha abierto la puerta os pasará el informe ampliado y las recetas/instrucciones. Me alegro mucho de veros y que estéis mejorando.
- Sí, gracias, me alegro también de haberle visto a usted – dijo Lukas mientras me ponía la mano en la espalda y comenzábamos a caminar – ¡uf!
- ¡Jajaja! Nunca me habías contado nada – le dije.
- Todos tenemos oscuros secretos a lo largo de nuestra vida… que hubiera preferido que siguieran siendo secretos.
- ¡Jaja! ¿Y las orejas?
- Me las operé con 15 años.
- ¡Jajaja!!
- Sólo por verte reír ha valido la pena – me dijo antes de darme un pico.
La enfermera no tardó en entrar, hizo su trabajo y ya nos fuimos, cogimos los informes y al piso. Allí estaban Pedro, Mara, Mateo, Joran y un chico bastante corpulento que no conocía, me lo presentaron, se llamaba Israel. A los 10 minutos llegaron una pareja más Emilio y Lucía, tampoco los conocía y dos chicos más, Carlos y Ricardo. Cuando vi a Ricardo me subió un no sé que por la espalda, estaba con Lukas el día que me secuestraron, actuó de forma muy natural, ya sabía que estaba metida en el ajo. Antes de comenzar se acercó a mi:
- Silvia… bueno, que te disparé yo en el bosque, que quería decirte que lo siento mucho, quería que lo supieras de mi antes de que te lo contara otra persona y que también comprendería si me odias o me quieres dar un bofetón.
- ¡Ricardo! – se acercó Lukas y se dieron un apretón de manos sacándome del embrollo, tampoco sabía como reaccionar – ¿qué tal?
- Aquí estoy, me dijo Pedro que me necesitabas y ya sabes que siempre fiel para lo que sea.
- Me alegro mucho de oír eso – le dijo Lukas – venga que vamos a empezar.
- ¿Qué queréis tomar? – se acercó Joran.
- Pues no hemos desayunado, ¿qué quieres Silvia? – me dijo Lukas.
- ¿Qué hay? – pregunté.
- Pues como hay más gente sin desayunar, Mateo ha bajado a hacer cola a un puesto de churros con chocolate, ¿le llamo y le digo que cuente también con vosotros? – contestó Joran.
- Síiii – contestamos casi a la par.
Nos sentamos a la mesa, Lukas me cogía las manos entre las suyas, mientras su ordenador portátil arrancaba, las tenía heladas y él calentitas como siempre. Pedro trajo una carpeta y un par de CDs. Mateo llegó cargado, Mara le ayudó y llevaron las cosas a la mesa, por lo visto todo el mundo estaba por desayunar.
Al terminar, Pedro abrió la carpeta y pasó su contenido a los que estábamos en la mesa, eran fotos e información de Rubén. Ricardo ya lo conocía, Rubén era un poli bastante cabrón y corrupto. Hablaron del plan a seguir, donde iban a sorprenderle, quien se iba a encargar de cada cosa… iba a ser aquella misma noche.
Rubén salió como cualquier otro día del gimnasio a las 8, Lukas, Ricardo y Mateo comenzaron a seguirle. Rubén acostumbraba a aparcar en un gran descampado, alejado de la civilización. Cuando se dio cuenta que le seguían comenzó a acojonarse, tanto que se dio la vuelta y sacó su pistola mientras gritaba ‘¡alto, soy policia!’, pero Mara salió de entre los coches y poniéndole una pistola en la espalda le dijo en el oído ‘deja la pistola lentamente en el suelo’ mientras Lukas, Ricardo y Mateo le apuntaban también. Cuando lo hizo, Mara le esposó las manos a la espalda y le dio un golpe detrás de las rodillas para obligarle a arrodillarse.
- ¿Qué queréis? Coged mi cartera.
- Es que no queremos robarte – le dijo Ricardo acercándose.
- ¡Eres tú cabrón!!
- Calla y escucha – y le daba un puñetazo mientras Lukas se acercaba.
- ¿Lloras? ¿Es que tienes miedo? – le preguntó Lukas – este es aún más blando que Fran – dijo mientras le ponía el silenciador a la pistola – ella no tiene que darte miedo – dijo refiriéndose a la pistola y colocándosela en la frente – como tampoco te lo daba Silvia, venga… llora un poco más, me gusta oírte – le susurraba mientras cargaba una bala, apretó el gatillo – ¡je! ¿No pensabas que iba a ser tan rápido no? – le cogió del pelo y le obligó a levantarse.
Israel entró en escena entonces, tenía un trozo de tela en la mano bastante grande, se lo metió en la boca a Rubén, luego le obligó a caminar tras un coche. Lo puso de cara al coche, y de cara a Lukas y al resto. Entonces Israel le bajó los pantalones del chándal, dejando sus nalgas al aire, Israel hizo lo mismo después de ponerse un preservativo negro en su enorme instrumento. Cuando se dibujó un gesto de dolor en la cara de Rubén, que quería gritar pero se lo impedía el pañuelo, y otro de satisfacción en Israel, Lukas y el resto sonrieron, de pie, mirando toda la escena. Parecía que Rubén se iba a desmayar, Lukas gritó entonces:
- Eh eh, no te nos desmayes, que ella no se desmayó… además, para 4 días que te quedan de vida, ¿vas a pasarlos inconsciente?
Israel se corrió en ese momento, Rubén no lo aguantó y terminó desmayándose. Lo dejaron allí y se fueron.
Yo me había quedado en el piso, con Jon y Joran, estaba ya preocupada hacía un rato, no dejaba de mirar al reloj, aunque habíamos matado el tiempo con unas partidas a varios juegos con cartas. Llegaron al fin:
- Lukas te espera abajo Silvia – me dijo Pedro.
- ¿No ha subido él?
- No, es que no cabíamos todos en el ascensor ![]()
- ¡Vale, adiós a todos entonces! – dije mientras me levantaba, cogía mi bolso y bajaba – ¡Lukaaaaas!!
- ¡Mi niña!! ¿Qué tal la tarde?
- Bien, estaba ya preocupada. ¿Y tú?
- Bien, también.
- ¿Vas a entrar en trance como la última vez? – le pregunté mientras nos metíamos en el coche.
- ¡Jaja!!
- Porque estoy pensando en como hacerte salir de ese trance… – y me lanzaba a sus labios – nunca hemos follado en el coche… – me daba morbo, mucho.
- ¡Qué vocabulario es ese?!
- Lo he aprendido allí arriba.
- Si si – dijo desabrochándose los pantalones, bajé a mamársela, estaba empalmado – ¡uuuhh! Silvia que boquita tienes…
Al arrancar el coche, para poner la calefacción, se había encendido la radio y sonaba ‘maldito duende’, me dejé llevar por la música, Lukas creo que también. Bajo una noche fría, con el cielo lleno de estrellas, en aquel oscuro callejón.
Echó entonces su asiento para atrás, me quité las braguitas, no dejábamos de mirarnos a los ojos, fui a besarle, mientras me sentaba despacio sobre él. Seguí besándole, mientras mis dedos se entrelazaban entre su pelo:
- Venga, fóllame Silvita, ¡muévete! Estoy muy cachondo. Eres… eres preciosa – acariciaba mis pechos sobre mi jersey de cuello de pico, luego sus manos bajaron a mi cintura, para acabar en mis caderas, parecía una colegiala.
- Lukas … – dije sin dejar de mirarle a los ojos, mientras rodeaba su cuello con mi brazo derecho, mi mano izquierda seguía en su pelo, tirando suavemente de él, obligándole a levantar la barbilla esperando mis besos. Dejé de cogerle el pelo, puse mis manos en sus hombros, cerré los ojos y eché la cabeza atrás. Lukas me cogió entonces y atrajo mi oreja a su boca:
- ¡Eres… eres mía!! – me dijo justo antes de corrernos a la vez.
Mis músculos exprimían cada gota, y sujetaban la polla de Lukas con fuerza.
Me quedé sobre él, entonces fui consciente de mi postura digna de un contorsionista, era muy flexible, pero me estaba clavando el volante.
- Uis, me clavo el volante en la espalda – dije mientras pegaba mi pecho al suyo.
- Hueles muy bien… ¿hace mucho que te lo clavas? – me rodeaba con sus brazos.
- Pues supongo, pero me acabo de dar cuenta ahora, ¡jaja!!
- Jajaja… estás tiritando – dijo más serio.
- Sí, sabes que me quedo muy agotada y me entra frío, ayúdame… ¡jaja! Espera espera, algo tuyo resbala por mi pierna.
- ¿Mío? Ya no, jajaja.
Me senté como pude, el se volvió a abrochar los pantalones, poner el asiento en su sitio y me dio su chaqueta que estaba en el asiento trasero. Estábamos cerca, íbamos a llegar pronto a casa.




















Hola, me ha gustado el relato, cuando los publiques avisa.
He visto en chicasbonitas unas fotos y eso me ha excitado, pero al mismo tiempo me viene un pensamiento a la cabeza como si estuviera haciendo algo malo. No he superado aún el pensar que lo del sexo es pecado y es que el paso por un seminario deja huella.
Saludos
Que avise? pero si voy colgando los relatos…
Superar la culpabilidad? ei, de verdad, con todo el cariño, y esto va para cualquiera que sienta culpabilidad por esto, es que si te pones a pensar fríamente el por qué de esa culpabilidad… no hay nada más sencillo que razonar un poco (bueno, sé que sencillo y razonar son palabras incompatibles). Y lo mejor, creo yo, es hacerse preguntas como:
- Cómo sé que es ‘malo’? me lo han dicho? vale, quién? por qué? que poder tiene esa persona de decir lo que es malo y lo que no lo es? vale, puedes pensar que tiene más conocimientos que tú, entonces:
- Dónde lo pone? cómo? cuándo? lo más importante ¿¡qué pone!?
Tengamos un poco de criterio propio! Que nos quejamos mucho de los moritos y el islam, y acabamos haciendo lo mismo, haciéndole caso a la tradición, sin razón ni criterio.
Espero ansiosa el proximo!!
Seguí así.
Besos!