Mala hierba, nunca muere

Minah | Blog | Martes, 30 Septiembre 2008

EquilibrismosAcabo de despertar de la siesta… hasta el lunes que viene no tengo clase, iujuuu!! ojalá todas las semanas fueran así, de dos días… aunque bueno, hoy tenía clase, pero no he ido, tenía médico, ha sido un poco complicado, estaba bastante nerviosa y había que descartar algo importante: un tumor cerebral, son palabras mayores. Y no os había contado nada, porque aunque sé que la mayoría de mis lectores me quieren mucho, pues siempre hay gente que disfruta y se jacta con el mal/dolor ajeno, y su disfrute es aún mayor si pueden hacerte aún más daño, suelen estar ahí escondiditos, esperando el momento adecuado. Era demasiado delicado. Por suerte, todo ha quedado en un susto.

Y esa es la buena noticia, la ‘regular’ es que ya he llegado al fin de un camino, como sabéis siempre he luchado mucho en solucionar mi problema con un tratamiento médico + medicina, peeeero ha llegado el momento de ponerme en manos de la cirugía. Esta mañana me sentía derrotada, no tenía porque sentirme así, pero soy muy luchadora y siempre consigo lo que me propongo. Aunque en realidad no he fracasado, mi propósito sigue siendo el mismo, lo que pasa que tengo que ir por otro camino, que además es mucho más sencillo y me va a llevar al mismo lugar (también yo soy un poco masoca). Además, tengo suerte, mucha, vivo en un país desarrollado, con muchos avances médicos, en el siglo XXI y por suerte, mi enfermedad tiene solución, peor hubiera sido vivir en África y/o en la Edad Media. Así que eso me llena de esperanza, por primera vez en mucho tiempo, pues aún no tengo soluciones, pero hay muchas posibilidades que tras recorrer un camino, las voy a encontrar.

La consulta médica ha sido un poco tensa al principio, el médico estaba con su mampara protectora puesta anti-cuentistas y pseudo-enfermos, que también le comprendo, a saber las milongas que le cuenta la gente. Pero por suerte iba muy bien acompañada y cuando a mi me faltaba la voz, han hablado por mi y lo cierto es que el médico ha empatizado un montón, por poco se emociona y todo. Yo sí, he terminado llorando a moco tendido. Y al salir, en el baño, también un rato más, soltándolo todo y me he sentido mucho mejor. Me he quitado toda la angustia que llevaba y desahogada podía mirar con otros ojos, principalmente hinchados :P , pero otros ojos. He hecho un par de recadetes con mis gafas enormes de sol puestas y a casa, gelocatil + limonada.

Voy a comentar una actitud muy típica de las colas (aunque cola es un decir, un agrupamiento sin orden de personas), sacas tu numerito, tienes el 78, están nombrando al 76 y tú estás a una distancia prudencial, para acercarte cuando te toque… pues no te preocupes que el número 1583, el 2893 y algún otro, están delante de ti, casi con el brazo puesto en el mostrador, coscándose de todo lo que pasa por ahí o mirando impacientemente el contador de números no se le vaya a pasar la vez. Y cuando por fin te toca, tienes que hacer verdaderas maniobras de esquive, no se van a apartar, no!

Ha sido un día raro, muchas cosas y sentimientos opuestos, personas, muchas; lágrimas y sonrisas. Nada es nuevo, como explicarme, son cosas que sabes que van a suceder irremediablemente, pero son cosas muy intensas en un mismo día y es como una comilona muy pesada que te cuesta mucho digerir, aunque pudieras digerir sin problema (o casi sin problema; es que el médico ha sido un plato fuerte) esos platos por separado… todo regado con un buen vino en forma de gente hipersusceptible que ni le va, ni le viene el tema, pero que se siente ofendida con todas tus palabras, porque quieres hablar en ambiguo, porque como te dé por concretar, ya coges la recortada y te lías a tiros… pues yo que sé, porque también están en el mismo planeta, como si no tuvieras el humano y divino derecho de perder los papeles alguna vez. Parece mentira, ya no cuando te toca, sino cuando te pasa por un lado, cuanta sensibilidad, cuanta susceptibilidad, como dicen por aquí, me quedo muerta.

Hay un chiste sobre esto:
- Es cierto que el acusado en el dia de autos se cago en Dios, en la Virgen, en los doce apostoles, en la madre que los parió, en el huerto de los olivos y todo el pueblo de Jerusalem ?
- No, es falso. Yo estaba tranquilamente trabajando en la fundición y vino mi compañero y me echo un cubo de acero fundido por la espalda y entonces yo le dije: “Luís Maria, por Dios, no te das cuenta que me has echado todo el acero fundido por la espalda, y la verdad, es molesto…”

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